En las ciudades podemos apreciar la naturaleza sin necesidad de ir tan lejos. Una de las actividades que podemos realizar es el avistamiento de aves. Para empezar es necesario reconocer paso a paso las especies más comunes y cercanas.
Para desarrollar el “ojo ornitológico” se necesita una práctica continua de observación de las mismas aves. Con el tiempo se facilita el reconocimiento de aves con el aprendizaje de sus características como su canto, color, tamaño, comportamiento, entre otros.
Una de las especies idóneas para aprender a identificar son los gorriones porque son muy comunes y existen muchas especies de estas aves. Por ejemplo el gorrión común o el gorrión moruno tienen la característica del dimorfismo sexual que permiten reconocer con facilidad a los machos y a las hembras.
Debido al estilo de vida que se vive en las ciudades, existe la impresión de que no hay vida silvestre. Las recientes medidas tomadas por los diferentes países a consecuencia del COVID-19 ha mostrado lo contrario.
Muchas han sido las imágenes que se han difundido en el planeta, de especies silvestres dentro de los territorios urbanos. Las aves, aunque están siempre ahí, ahora aparecen en mayor número y más seguido, debido a la mejora en la calidad del aire, entre otras variantes.
«La naturaleza se está dando un descanso y eso se nota», dijo Carlos Barrios, guía espiritual maya. Barrios considera que esta es una oportunidad para que los demás tipos de vida que habitan el planeta, tengan la oportunidad de moverse sin el temor de encontrarse con humanos.
Existen diferentes plataformas y espacios dedicados al avistamiento de aves que se pueden encontrar en línea. Con una guía actualizada, un par de binoculares y la paciencia necesaria para observar el entorno, es suficiente para descubrir un nuevo mundo que está ahí, fuera de nuestras ventanas.

