La educación como pilar fundamental del cambio. Esa frase podría ser el resumen de lo que Alerick Pacay, fundador de la organización no gubernamental ambientalista, Semillas del Océano transmite.
Con mucho entusiasmo, Alerick transmite su idea y deseo de revertir la situación actual que vive el planeta, en cuanto a las acciones que el ser humano realiza y su impacto negativo en el medio ambiente. «De nosotros depende de si nuestro impacto es negativo o positivo», dice.
Junto a un grupo de amigos, involucrados en acciones por proteger los recursos naturales, especialmente los marino-costeros, fundaron esta organización, para transmitir, mediante interacciones educativas, la importancia de los recursos naturales para la vida humana, así como el deber de cada persona por formar parte de la solución.
«La motivación de Semillas del Océano nace al darnos cuenta que la mayoría de personas que viven cerca de los mares, no conocen, o no saben cuál es la importancia de estos recursos para ellos», cuenta. La creciente contaminación de ríos, cuencas y playas les llevó a idear programas educativos dirigidos a los comunitarios y el público en general, con la intención de revertir la situación actual.
El rol de las comunidades

Al igual que gran parte del mundo se ha dado cuenta, Alerick resalta el papel de las comunidades en el éxito de los programas de conservación. «Debemos de dejar de pensar que las comunidades solamente son sitios a los que hay que llegar a dar ayuda. Hay que empoderarlos, esto es lo que pueden hacer, este es el conocimiento que deben tener y ayudarles a que ellos se conviertan en líderes», cuenta. Esto, con el objetivo de que sean los propios comunitarios y habitantes de las diferentes áreas, quienes identifiquen los problemas y diseñen las soluciones más adecuadas, según su propias necesidades e idiosincracia.
Para ello, el voluntariado también es clave, ya que permite dejar claro que los comunitarios no están solos, ya que en el caso de la basura que llega a los mares, esta proviene de zonas urbanas río arriba, por lo que la responsabilidad es de toda la población por revertir la realidad que vivimos.
En un reciente artículo publicado por Viatori, se dejó en evidencia que Guatemala es el país de la región centroamericana que más plástico deposita en los océanos, ya que 11 de los 25 ríos más contaminantes del istmo se encuentran ahí.
«Como ciudadanos y habitantes de este planeta, nos corresponde a todos cuidar de él. Es importante que nos eduquemos y aprendamos más acerca de lo que nos rodea. Tenemos que estar muy conscientes de que el mundo nos necesita», dice.
Esparcir las semillas del conocimiento

Semillas del Oceáno realiza diferentes campañas de limpieza, con el apoyo de entidades nacionales e internacionales, de ríos y playas en todo el país. Para ello, a través de las redes sociales, hacen un llamado a todas las personas que estén comprometidas e interesadas por donar su tiempo para reducir el impacto en los cuerpos de agua.
En ese sentido, Alerick considera que es muy importante que todas las noticias e información que se publica en los medios de comunicación acerca del medio ambiente, deben de ser compartidas, para así lograr que más gente se entere de la situación y se involucre para revertirla.
«Debemos de esparcir esta información, para que la gente conozca de todos los esfuerzos que se hacen, no solo a nivel nacional, sino a nivel mundial», concluye.
Para conocer más acerca de lo que Semillas del Océano realiza, puedes visitar su sitio web en el siguiente enlace.
