Bianca Bosarreyes y Varinia Sagastume son dos biólogas e investigadoras guatemaltecas, quienes han dedicado el último año de su vida a la identificación y el conteo de aves playeras en la costa del Pacífico de Guatemala.
Su trabajo se vio recompensado al lograr que Guatemala sea incluida en una red de monitoreo de aves playeras que abarca todas las Américas.

Saber que las mareas altas y bajas no son un evento exacto en el reloj. Tener que caminar en terrenos semi-inundados, con mucho barro y de difícil acceso. Entender el juego social, económico y (hasta) político de las zonas costeras y crear comunidad son algunas de las dificultades que Bianca y Varinia han tenido que enfrentar durante todo el 2019, año en el que las aves playeras de Guatemala al fin pueden presumir de investigadores que las observan.

«He trabajado durante más de 10 años observando aves», dice Bianca, para quien, sin embargo, el tema de las aves playeras le trajo retos que con otro tipo de aves no se enfrentan. «Yo he aprendido mucho, ya que no sabía casi nada de estas aves», añadió Varinia.

Migración sin aduanas

Muchas de las aves que se ven en las costas de Guatemala, son viajeras que van (o vienen) desde Alaska. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

Según ambas investigadoras, quizá el mayor reto que representan las aves playeras, o shorebirds como se les conoce en inglés, es que las rutas de migración que recorren, parecen ser inverosímiles para la perspectiva humana. «Es importante aprender que estos pájaros vuelan desde Alaska hasta Chile, por toda la costa del Pacífico. Ellas no tienen fronteras», dice Varinia.

Por ello, los esfuerzos de conservación pasan por un trabajo conjunto, no solo entre entidades y comunidades de una localidad, sino de todas las localidades que estas aves visitan durante sus recorridos de migración. «No importa si en un lugar se hacen las cosas bien, ya que si en Guatemala no se cuidan los ecosistemas marino-costeros, las aves siempre sufren», añade Varinia.

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Y aunque no lo parezca, es en situaciones como esta en donde el trabajo de la comunidad cobra mucha mayor relevancia. «Si la gente aprende a conocer las aves que hay en su comunidad, así como los ecosistemas de los que dependen, pueden crear estrategias para su cuidado», dice Bianca. Según ella, esta es una de las mejores oportunidades para que la ciencia y la cotidianidad comunitaria se unan, para que tanto las poblaciones humanas, como las de la vida silvestre, tengan oportunidad de crecer y susbistir juntas. «La biología y las comunidades se pueden unir para proteger los humedales», añade.

Proyecto de aves playeras migratorias

Con la idea de que el conocimiento científico ayude a involucrar a las comunidades de una manera más activa, hace 7 años nació el Programa de Aves Playeras Migratorias, una iniciativa cocinada en el Servicio Forestal de Estados Unidos y llevada a la realidad de parte de la organización no gubernamental, Point Blue Conservation Science. Esta iniciativa, que inició en México y a la cual Guatemala se integra como el país número 13 en la red, tiene por finalidad la de crear ciencia e investigación multinacional, para crear estrategias de beneficio para cada país y comunidad en particular.

«Son las comunidades las que definen las estrategias que hay que seguir», dijo Diana Eusse, de Asociación Calidris, de Colombia. «Queremos que la gente se involucre y sean ellos quienes nos digan los pasos a seguir», agregó James Chu, representante del Servicio Forestal estadounidense.

Bianca Bosarreyes, bióloga guatemalteca y una de dos investigadoras de aves playeras en Guatemala. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

Debido a que en Guatemala la investigación acerca de este tipo de aves no existía, Bianca y Varinia tuvieron la asistencia de investigadores de aves de otras zonas, como Alaska, que les permitió entender de mejor manera procesos como «las migraciones, todas las distancias que recorren cada año, los sitios que visitan y (aprender) lo increíble que significa viajar todo lo que viajan estas aves», contó Varinia.

«Lo que más he aprendido es a identificar las necesidades que tanto aves como las comunidades tienen y es en eso en lo que hay que trabajar», añadió Bianca.

Más monitoreo

Varinia Sagastume considera una gran responsabilidad el monitorear las aves playeras, debido a su complejidad y vulnerabilidad. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

Lo logrado durante este 2019, que Guatemala sea el 13avo. país en el Programa de Aves Playeras Migratorias, es solamente el inicio. El objetivo de estas dos biólogas guatemaltecas es el de capacitar, de la mano de actores locales como The Wildlife Conservation Society (WCS) y FUNDAECO, a la mayor cantidad de personas ubicadas en las zonas costeras y humedales del país, para tener datos más exactos acerca del estado de los ecosistemas y el número de aves que visitan el país.

«No es coincidencia que los lugares importantes para las aves también sean lugares importantes para la gente. Las playas arenosas, bahías, humedales, manglares y zonas agrícolas a lo largo de las costas del Pacífico y del Caribe sostienen economías, agricultura y turismo, al mismo tiempo que proporcionan control natural de inundaciones y funciones de almacenamiento de carbono», dice Point Blue Conservation Science.»

El programa de monitoreo de aves playeras espera la participación de voluntarios para obtener datos que sirvan para crear estrategias útiles de conservación. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

Mediante el uso de las aves playeras como indicadoras de cambio ambiental, el Proyecto de Aves Playeras Migratorias usará los resultados de la investigación para contribuir al manejo de humedales y tierras agrícolas para las aves y la gente«, añaden.

Pero es un reto muy grande, uno que requiere de una colaboración sin precedentes. «Que estas aves viajen por donde viajan, convierte a su conservación en un reto y una gran responsabilidad», dice Varinia. «Hemos encontrado mucha degradación en las zonas costeras (de Guatemala) y por ello también es importante que todos tomemos conciencia de que si no cuidamos lo que tenemos aquí, de nada servirá el trabajo que se haga en otros países», concluye.

Por Jorge Rodríguez

Fotoperiodista y comunicador.

3 comentarios en «El monitoreo de las aves playeras en Guatemala»

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