Licenciada en acuicultura y miembro de la Dirección de Pesca (DIPESCA) del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAGA), Alejandra Paz es el enlace entre la institución y las comunidades de El Chapetón y Las Lisas para el manejo de dos tortugarios, y otros programas sociales, en ambas localidades.

Durante dos años, Alejandra ha construido una sólida relación con la gente de estas dos áreas costeras del Pacífico guatemalteco, con el objetivo de apoyar en la educación y tecnificación de las personas para lograr la sostenibilidad de sus actividades productivas extractivas, como lo son la pesca y la cosecha de huevos de tortuga, pilares en su desarrollo económico.

Con el apoyo de la Wild Conservancy Society (WCS) y la supervisión del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP), las comunidades de El Chapetón y Las Lisas están teniendo acceso a programas de desarrollo, que les permite conocer más acerca de su impacto en los ecosistemas marinos y la vida silvestre, conocimientos técnicos para protegerla y estrategias sostenibles que ayuden a su crecimiento social y económico.

Aporte comunitario

El aporte de la población local es esencial para el desarrollo de los programas de conservación dice Alejandra Paz. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

Alejandra reconoce que sin el aporte comunitario, estos esfuerzos serían complicados de realizar. «El terreno donde está ubicado el tortugario fue donado por una familia local», admite. Son ellos, además, quienes se encargan de las labores de mantenimiento y limpieza, ya que el papel de las entidades es solamente de acompañamiento y tecnificación.

«Nuestro sueño es realizar investigación», dice. Para ello, Alejandra está encargada de la búsqueda de fondos que son invertidos en capacitación del personal, mejora de la infraestructura y la implementación de talleres para los comunitarios.

Y es aquí en donde toda la comunidad es motivada a participar, tanto en los procesos de aprendizaje, así como en la siembra y registro de huevos para, al final, tener la mayor cantidad posible de neonatos para ser liberados en el océano.

Niños y mujeres

La participación de la comunidad es clave para lograr procesos exitosos de conservación. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

«Sabemos que cambiarle la mentalidad a un adulto es muy difícil y es por ello que nos enfocamos en los niños, ya que cuando a ellos se les inculca el tema de la sostenibilidad, lo adoptan muy bien«, dice Alejandra. Añade también que este enfoque es debido a que son las nuevas generaciones quienes se convertirán en los comunitarios productivos del futuro, por lo que es clave educarlos desde edades tempranas.

Para lograrlo, promueven un «campamento tortugario«, en el que se les enseña acerca de la importancia de las tortugas y la vida marina para la sobrevivencia de la vida en el planeta, para que luego los pequeños, al llegar a sus hogares, insten a sus padres a ser parte de la conservación de la vida silvestre.

Otro componente esencial son las mujeres de Chapetón y las Lisas. Según Alejandra, «el rol de la mujer muchas veces se hace de menos», por lo que ella se esfuerza por lograr revertir esta situación. «La mujer es de mucha importancia en todo el tema de la pesca y el desarrollo comunitario. Ellas son las encargadas de limpiar el producto que sus esposos traen del mar, para luego venderlo. Son ellas, al final de cuentas, el soporte económico de sus familias», dice.

Por ello, Alejandra busca ayudar a que todos los miembros de la comunidad sepan de su valor y la importancia de su papel en el desarrollo individual, familiar y comunitario. «Les impartimos talleres para que adquieran nuevas habilidades y así realizar más actividades que les permita desarrollarse como mujeres y mejorar la economía del hogar», añade.

«Yo como mujer me siento bendecida, porque he compartido con personas que me han inyectado mucha energía. Muchas veces imparto talleres a otras mujeres, pero me doy cuenta que me lo estoy impartiendo a mi misma y he crecido mucho como mujer», agrega.

La importancia ecológica de las tortugas

Los programas de conservación liberan miles de tortugas anualmente. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

Alejandra cuenta que DIPESCA, la dirección para la que labora, reconoce la importancia ecológica de las tortugas para la vida marina. Por esa razón es que la dirección apoya «estos centros de conservación. Estamos muy interesados en el manejo y conservación de la tortuga marina para poder tener más áreas propicias para la siembra de más huevos y que estos puedan eclosionar», dice.

Esta es una labor constante, que requiere de la participación de toda la comunidad. Según CONAP, las playas del litoral Pacífico guatemalteco son aptas para la llegada de seis especies diferentes de tortugas marinas. Sin embargo, la contaminación de los ríos, el inexistente manejo de aguas servidas en las zonas costeras y la pesca descontrolada han logrado que únicamente la parlama (Lepidochelys olivacea), sea la única especie que más visita las playas del país.

«Estoy orgullosa de haber elegido el camino que elegí. Me encanta el tema de conservación y en conjunto con otras personas, estamos buscando hacer un mejor mundo. Nos falta mucho por descubrir y saber, pero yo sueño en que algún día podamos hacer ciencia e investigación», concluye.

Por Jorge Rodríguez

Fotoperiodista y comunicador.

2 comentarios en «Alejandra Paz: «El rol de la mujer muchas veces se hace de menos»»

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