La secretaria ejecutiva de la Secretaría de la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (CMS, por sus siglas en inglés), Amy Fraenkel, dijo que el declive de aves en el mundo, está relacionado «la continua pérdida y destrucción de la naturaleza», lo que «también se ha relacionado con los tipos de enfermedades infecciosas que ahora estamos combatiendo», en referencia al COVID-19.
En la celebración del Día Mundial de las Aves Migratorias, se pone de relevancia aquellas amenazas para las aves, y todas las especies migratorias, que «conectan al mundo», gracias a sus hábitos y servicios ecosistémicos, que benefician tanto a los diferentes ecosistemas naturales que visitan, así como a las poblaciones humanas en general.
Las prácticas agrícolas, que ocupan un tercio de la superficie terrestre, y se desarrollan en el mundo de forma insostenible, es una de las grandes amenazas de toda la vida natural en general. La actividad agrícola indiscriminada no solo invade sus alimentos y refugio, sino que el uso de pesticidas puede ser peligroso y, a veces, mortal para las aves migratorias.
Y son estos productos químicos, que se usan en la agricultura, pero también en muchas actividades humanas en las zonas urbanas, envenenan las fuentes de agua, así como contribuyen a la generación de gases de efecto invernadero, así como la constante fragmentación de los ecosistemas, limitan las posibilidades de sobrevivencia de las aves migratorias.
Según publica TeleSur, «al degradarse algunos sitios de anidamiento, aquellos que sobreviven son testigos de una mayor competencia entre las aves, especialmente donde sus densidades son altas y los suministros de alimentos se han agotado. A medida de que este fenómeno vaya en ascenso, las aves migratorias será una de las especies más afectadas».
Las rutas de vuelo
Las colisiones con estructuras artificiales han representado una amenaza para más de 350 especies de aves migratorias, especialmente aquellas que vuelan de noche. Las estructuras hechas de vidrio y otro material reflectante es una de las principales causas de muerte entre las aves, mucho más que las causadas por el ser humano.
La energía eólica también amenaza a estas especies, puesto que muchas veces los parques son construidos sobre las mismas rutas de vuelo, especialmente cerca de los humedales. La expansión de las líneas eléctricas cerca de los sitios donde se congregan las aves también han resultado en altas tasas de mortalidad de aves.
Todo esto debería de ser un llamado de atención, ya que las aves migratorias actúan como indicadores de la salud de los ecosistemas, la diversidad biológica y el cambio climático. Muchas comunidades a lo largo de todo el planeta dependen económicamente de las aves migratorias para su sustento, a través de la subsistencia y creciente industria mundial del ecoturismo.
Es por ello que la humanidad, particularmente los grandes empresarios mundiales y multinacionales, debe de revisar su relación con la naturaleza, con la idea de construir un mundo más responsable con el medio ambiente.
Se estipula que el cambio climático podría provocar el aumento de más de 2 grados centígrados la temperatura global del planeta, lo que llevaría a unas 275 millones de personas, residentes en zonas costeras, a migrar hacia terrenos más altos. Todo esto provocará graves crisis alimentarias, económicas y de subsistencia, ya que los recursos disponibles serán cada vez más escasos.
Migración tempranera

Una investigación realizada por expertos del Laboratorio de Ornitología del Museo de Historia Natural de Helsinki (Finlandia) publicado en 2019, constata que las aves migratorias europeas y las que habitan en América del Norte comienzan, como promedio, una semana antes sus migraciones primaverales en comparación con hace medio siglo.
Los expertos apuntan al cambio climático como la razón principal de este fenómeno. De la misma manera, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica afirmó, a partir de un estudio de 24 años de duración, que «la migración de aves evolucionó en gran medida como respuesta al cambio climático», lo que se ha convertido en «un fenómeno global que involucra a miles de millones de aves anualmente».
El Día Mundial de las Aves Migratorias se celebra dos veces al año, el segundo sábado del mes de mayo y de octubre, para concienciar a la población sobre su conservación, así como sensibilizar sobre las amenazas a las que se enfrentan, su importancia ecológica y la necesidad de cooperar para conservarlas.
