Los esfuerzos que están haciendo muchos países por minimizar el impacto del cambio climático se ven insignificantes por las acciones que la raza humana realiza cada día, y que se traducen en daño para la vida silvestre y natural del planeta.
Reciclaje, energías renovables, reutilización, marchas y concientización. Todo estas acciones suman en contra de un problema que está llevando al límite la resistencia de los diferentes ecosistemas globales. Sin embargo, todo parece ser minúsculo si se compara con el ritmo de consumo que las sociedades humanas y la huella ecológica que dejan a partir de sus hábitos modernos.
Un ejemplo de ello se da en Costa Rica. A pesar de que es el país centroamericano que ha mostrado más compromiso con el cuidado del medio ambiente, su nivel de consumo anual supera en un 8% lo que la naturaleza de su territorio es capaz de producir.
“La huella ecológica del costarricense es insostenible, ya que representa 8% más de lo que el territorio es capaz de reponer. Agua, energía, biomasa, cada uno de los productos que consumimos diariamente requiere cierta cantidad de recursos limitados para su producción y, tarde o temprano, se convertirán en un residuo más”, dice un artículo publicado por la Universidad de Costa Rica.
El ministro de Ambiente del país tico, Carlos Manuel Rodríguez, mencionó que este déficit ambiental se debe al “modelo que (el país) ha seguido, el cual se debe atacar desde todas las instituciones y sectores vinculados”.
Volver a lo básico
Los hábitos actuales de consumo, tienen una serie de implicaciones ambientales de las que muchos no estamos conscientes. El nuevo teléfono, la ropa y zapatos de temporada, todo ello es producto de una industria extractiva, que no considera lo finito de los recursos naturales.
“Un consumo consciente ayudaría a frenar esta tendencia si las personas lograran volver a las prácticas de consumo de los años veinte o treinta cuando las familias compraban únicamente lo necesario y solían reparar y reutilizar las cosas, según lo recomienda la Dra. Lilliana Abarca G, docente e investigadora del ITCR. El reciclaje también es una parte pequeña de esa economía circular y una manera en que cualquier persona puede aportar. No obstante, el primer paso es reducir el consumo en general”.
Según la UCR, para cambiar el patrón de consumo es necesario:
- Entender qué es lo que quiere cambiar
- Analizar cómo ha consumido y cuál es la propuesta de lo que va a consumir
- Crear un esquema o proyecto del cambio que quiere ejecutar en su patrón de consumo
- Plantearse metas realistas del cambio
- Generar objetivos claros, específicos y manejables que pueda ejecutar
- Trazar un plan de acción que le permita empoderarse hacia el cambio Recuerde: el cambio actitudinal implica voluntad y regularidad, responsabilidad consigo mismo y conciencia de la meta. Fuente: Amarillys Quirós, psicóloga de la UCR.
