La crisis del COVID-19 (coronavirus) ha afectado a todos los sectores productivos de la sociedad y el turismo no es ajeno a ello.
El pasado fin de semana, a partir de las recomendaciones hechas por el Gobierno de Guatemala, anunció el cierre de uno de los puntos más importantes para el turismo de ese país, el Parque Nacional Arqueológico Tikal, así como otros sitios arqueológicos en el norte del país.
Durante 21 días, el país más poblado de la región centroamericana ha decidido disminuir las actividades sociales, así como prohibir todo evento que involucre la participación de más de 100 personas.
Cerca a la frontera con Belice, autoridades de Salud, activaron una clínica de control epidemiológica que atiende a turistas en el recinto de la aduana de Melchor de Mencos.
Cierre de bares y discotecas
En Centroamérica, región en donde hasta el 14 de marzo se habían reportado 77 casos de infectados en toda la región, las medidas de suspender actividades también se han puesto en marcha.
En Costa Rica, bares, restaurantes y discotecas, así como centros comerciales, han tenido que reducir el ingreso de clientes, para detener la propagación de la enfermedad. A pesar de la prohibición estatal de funcionar, varios establecimientos tuvieron actividades el pasado fin de semana, por lo que se ordenó su cierre indefinido.
El Salvador anunció la imposición de un Estado de Excepción, que limita, entre otras cosas, la capacidad de reunión de parte de sus ciudadanos. Así mismo, la alcaldía de San Salvador, cerró los parques Cuscatlán y Bicentenario durante 30 días.
En Panamá, al igual que el resto de países centroamericanos, se ha prohibido la entrada de extranjeros al país. Lugares populares para el turismo como el Canal de Panamá, han decidido cerrar las puertas de los centros de visitantes de Miraflores y Agua Clara de manera indefinida.
Se espera que el impacto económico en todas las actividades relacionadas con el turismo sea considerable en todos los países de la región.

