El medio investigativo de El Salvador, El Faro, publicó un artículo en el que se evidencia la destrucción, por parte de cañeros de ese país, del sitio arqueológico Tacuscalco, ubicado en Sonsonate, al oeste de San Salvador.
En la nota publicada el 24 de enero pasado, se hace referencia a la empresa Agroindustrial El Paraisal (Coagri), que habría violado lo establecido en en la Declaratoria de Bien Cultural del sitio (emitida en 1997), de no utilizar maquinaria pesada para sembrar caña de azúcar, un cultivo que se produce en el área en donde se encuentran varias estructuras de más de 3 mil años de antigüedad, construidas por los pipiles, habitantes de esa zona previo a la llegada de los españoles en 1524.
«Un equipo de arqueólogos del Ministerio de Cultura, acompañados de la Procuraduría de los Derechos Humanos, la Policía Nacional Civil y miembros del Movimiento por la Defensa de Tacuscalco visitaron la hacienda el 16 de enero 2020 para hacer el recuento de los daños. Ahí también llegó Mardoqueo Calderón, quien se identificó como administrador de la hacienda. Cuestionado sobre la decisión de usar maquinaria pesada, dijo que se había hecho «para evitar que se posesionen de la tierra», y la justificó diciendo que no estaba enterado de la declaratoria. Las comunidades indígenas de Sonsonate, para reivindicar sus tradiciones empezaron a acudir a este lugar para realizar las ceremonias de solsticio de verano e invierno, en junio y diciembre 2019″, dice la nota.
Según el medio digital, esta no es la primera vez que este sitio arqueológico sufre daños, ya que «en febrero 2018, los arqueólogos del Ministerio de Cultura hicieron la primera denuncia pública de la destrucción», realizada por una inmobiliaria.
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