Conocido como Jinicuilecuajiniquilcajinicuileaguatope o guaba, el Inga edulis, cuyo fruto es conocido como paterna o pepeto, es un árbol milagroso en contra de la destrucción de los bosques, debido a su alta capacidad de fijación de nitrógeno en los suelos.

“El inga es una especie de árbol milagroso o de superárbol, porque algunas especies de esta familia pueden hacer cosas increíbles”, señaló Toby Pennington, profesor de diversidad tropical de plantas y biodiversidad en la Universidad de Exeter, en Inglaterra.

“Estos árboles pueden crecer muy rápido en suelos muy, muy pobres, incluso en suelos degradados debido a la desforestación. Estos árboles tienen un ritmo de crecimiento fantástico”, señaló Pennington a la BBC.

El género incluye más de 300 especies y forma parte de la familia de las leguminosas, las plantas que fijan nitrógeno atmosférico en el suelo. Son árboles de 4 hasta 30 m de alto, con un diámetro de 1 m. Crece bien de 0 a 1800 msnm, preferiblemente con una temperatura media de 15°C. Es moderadamente resistente a períodos secos. Prefiere suelos profundos, bien drenados y requiere de suelos franco arcillosos a arcillosos; soporta suelos ligeramente ácidos con tendencia a la neutralidad.

“Y además de eso, estos árboles tienen frutas comestibles que se comercializan en mercados en varios países de América Latina”.

Mejor productividad y recuperación de suelos

Flores del árbol Inga. Foto: Wikipedia

Pennigton participa en un programa de investigación en las Amazonas, en Brasil, cuyo objetivo es el de confiar en este tipo de árboles para la recuperación de los suelos degradados en esa zona del continente suramericano. Según sus investigaciones, el Inga, y sus más de 300 variedades, permite que los cultivos plantados bajo estos árboles usen poco fertilizante, ya que tienen una alta capacidad para fijar nitrógeno, lo que aumenta la productividad de los suelos. También producen una considerable cantidad de hojas que caen al suelo, ofreciendo cobertura y materia orgánica.

Este árbol es utilizado en muchos países de Latinoamérica como un complemento ideal para el cultivo de café y otros productos. “Si esta mañana bebiste una taza de café de América Latina es probable que esa planta de café haya crecido bajo un inga”, señaló Pennington.

Otro de los beneficios de estas plantaciones lo obtiene la vida silvestre en los diferentes habitats en donde se siembran, ya que alrededor de ellos se generan diferentes tipos de ecosistemas que benefician a todo tipo de vida. Además, al fijar carbono, reducen la huella ecológica del ganado, aumentan la permeabilidad del suelo y reducen la erosión, lo que los hace más resilientes ante sequías severas y enfermedades.

“Las comunidades por su parte se beneficiarán de una mayor seguridad alimentaria, de mejores ingresos, de una mayor productividad y de precios premium por sus productos lácteos agroecológicos”.

Fuente: Agrolimetando.com
Foto de portada: Wikipedia

Por Viatori

Medio digital en línea, enfocado en la publicación de contenidos relacionados con medio ambiente, desarrollo sostenible y pueblos indígenas de la región centroamericana.

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