El Bosque Maya en México, Guatemala y Belice; la Moskitia en Nicaragua y Honduras; el Indio Maíz-Tortuguero en Nicaragua y Costa Rica; la región de Talamanca en Costa Rica y Panamá; y el Darién en Panamá y Colombia, son los cinco grandes bosques en Mesoamérica.
Durante la cumbre de la COP25, que se llevó a cabo en Madrid, España, Costa Rica, a través de su ministro de Ambiente y Energía, Carlos Manuel García, se presentó esta alianza entre gobiernos, pueblos indígenas y la sociedad, que busca proteger los bosques de la región mesoamericana.
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Estos bosques, que en su conjunto cubren más de 120 mil kilómetros cuadrados, son el hogar de más del 7,5% de la biodiversidad del planeta, como el jaguar y el tapir centroamericano, especies en peligro de extinción, contienen casi el 50% del carbono forestal de la región y proporcionan servicios ecosistémicos a 5 millones de personas, como agua limpia, energía renovable y bienestar.
La iniciativa fue presentada oficialmente en octubre pasado, durante la Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Clima, cuyos objetivos son evitar la extinción de algunas especies de vida silvestre en los grandes bosques, proteger 10 millones de hectáreas de tierra y restaurar 500 mil hectáreas de bosque, se tienen contemplados para llevarlos a cabo durante los próximos 10 años.
“Estos cinco grandes bosques también proporcionan servicios para toda la humanidad: si están protegidos, la naturaleza puede proporcionar más de un tercio de la solución al cambio climático”, mencionó García.
