San Pedro La Laguna tiene varios años de ser un referente en el tema ambiental y de manejo adecuado de sus recursos naturales. Primero fue la prohibición de los plásticos de un solo uso. Ahora, la gente de este municipio de Sololá busca crear conciencia acerca de la importancia de la arena de las playas del lago de Atitlán.

Juan Tuch es un pescador pedrano. Desde hace 25 años se monta sobre su pequeño cayuco para salir en busca de pescados que le servirán de sustento para él y su familia, así como de un ingreso económico extra. Como él, miles de personas alrededor del lago de Atitlán, viven directamente de lo que el lago les provee.

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Sin embargo, el aumento poblacional, la falta de planes de manejo de desechos sólidos y aguas servidas y la extracción desmedida de la arena de las playas han logrado llevar a este paradisíaco lugar a correr el riesgo de convertirse en un pantano de aguas verdes y cero vida marítima.

«Cuando empecé a pescar, las playas y el agua del lago eran muy diferentes a lo que vemos ahora. Eran más limpias y tenían mucha arena», dice Juan, en su idioma natal Maya Tzu’tujil. «Ahora ya no es así, porque la gente comenzó a sacar arena para venderla», añade.

Según la gente mayor de San Pedro, previo a la década de 1970, las arenas de las playas de la zona no eran removidas por nadie. Sin embargo, la mejora de la carretera y la llegada de un comerciante de blocs para la construcción cambió todo el panorama.

Filtración y oxigenación

La extracción de arena permite la formación de pantanos, que luego generan mal olor. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

Pero ¿qué función tiene la arena en las playas? Lo que muy pocos sabemos es que la arena funciona como un filtro que ayuda a oxigenar el agua y evitar que organismos como las algas (y la famosa Hydrilla verticillata) encuentren las condiciones ideales para reproducirse.

«El intercambio que existe entre la parte acuática y terrestre permite el desarrollo de bacterias y microorganismos esenciales en los procesos biológicos vitales del lago, además de la parte de oxigenación que se da gracias al golpeo de las olas con la pared rocosa de la cuenca», dice Samuel Coloma, del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP).

«Hacemos un llamado de conciencia a todas las personas, principalmente a nuestros vecinos pedranos, a que no extraigan la arena de las playas, ya que sin ella, el lago se queda sin un elemento más para su salud», dice Mauricio Méndez, alcalde de San Pedro La Laguna. «Ya hemos hecho historia al ser uno de los municipios con mayor interés por el tema ambiental y queremos seguir en esa línea, apelando a la buena fe de las personas que habitan este lugar», añade.

Espiritualidad y turismo

La espiritualidad maya está ligada al estado de la naturaleza. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

Para la mayoría, el lago de Atitlán y sus espectaculares vistas, no es más que un paraíso que se visita de cuando en cuando. Pero para los habitantes locales, el lago es la fuente de vida, el espíritu de los abuelos que protege y nutre la cultura Maya Tzu’tujil.

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Atitlán es el tercer lugar que más turismo atrae en Guatemala, actividad que mueve a la mayoría de habitantes de todos los pueblos que rodean el lago. Por ello, es clave que tanto funcionarios como los empresarios, agricultores y público en general tomen conciencia acerca de la importancia de proteger el entorno natural de este cuerpo acuático.

«Mando un mensaje a los jóvenes para que estén atentos al cuidado de nuestro lago. Debemos de dejar un hermoso lago lleno de vida para el futuro, nuestros hijos y nuestros nietos. Ustedes saben que la playa sin arena daña al lago. No permitan que sigan sacando arena», concluye Juan Toch, pescador y habitante de San Pedro.

Por Jorge Rodríguez

Fotoperiodista y comunicador.

2 comentarios en «Juan Tuch: «Cuando empecé a pescar, las playas y el agua del lago eran muy diferentes»»

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