En agosto de 2018, Mafer Cabrera, una diseñadora industrial graduada de la Universidad Rafael Landívar de Guatemala, entró en contacto con la dura realidad que experimentan las personas privadas de libertad. Al ver las carencias con las que tienen que lidiar diariamente, le encendió el deseo por crear programas que les ayude a tener oportunidades de desarrollo, tanto dentro de la prisión, como cuando salgan de ella.
“Lo que más me impactó fue lo poco que sabemos de las personas que están ahí dentro”, dice Mafer, quien desde entonces creo la empresa Sisu Guatemala, una iniciativa que permite a mujeres trabajar en la creación de ropa con diseños artesanales, comercializadas a través de las redes sociales.
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Sin un plan específico, en un principio decidió acercarse al recinto de Mariscal Zabala, en donde guardan prisión algunas personas involucradas en casos de alto impacto. “Mi papá me animó a ir, ya que me hizo ver que seguramente habría reclusos con pocos recursos y con grandes necesidades”, dice.
A través de la malla

Fue así como se acercó a esta prisión ubicada en el centro de la Ciudad de Guatemala. A través de la malla perimetral, logró hablar con algunas mujeres a quienes les compartió su idea y poco a poco encontró un pequeño grupo de “2 o 3 personas” con habilidades de bordado y dibujo, que podrían ser útiles para dar inicio a su idea.
“Yo había visto que la gente dentro de las cárceles dedica su tiempo a hacer bolsas, pulseras y todo lo que se pueda para ganar un poco de dinero. Lo que no sabemos es que, dentro de las cárceles, la gente tiene que conseguir dinero para su familia que está afuera, ya que ellos son los encargados de su hogar”, cuenta.
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A partir de ahí comenzó su esfuerzo por crear una empresa de oportunidades para personas con pocas perspectivas laborales y sociales.
Emprendimiento y las redes sociales

“Por medio de la página web, la gente hace sus pedidos y luego este se traslada al grupo de personas con las que trabajo. Una semana después, el producto se entrega y se cancela”, dice Mafer. Gracias a redes sociales como Instagram y Facebook, y en menor medida Twitter, ella promueve su trabajo, sus productos y su visión con este emprendimiento.
Sola con un objetivo, acude a todos los encuentros y talleres de emprendedores que organizan empresas privadas e instituciones educativas. “Mis papás me apoyan, acompañándome a Mariscal, empacando pedidos y enviándolos con el mensajero”, añade.
Las mujeres que colaboran con ella, reciben el 20% por cada playera vendida. “Ahora estamos empezando a hacer bolsos de manta y han tenido buena aceptación de parte de nuestros clientes”, cuenta.
De las “2 o 3 personas” con las que inició, ahora ha tenido temporadas en las que ha necesitado de hasta 10 personas para cumplir con sus pedidos. En el mes de mayor actividad, tuvo que suplir hasta 70 playeras.
Programa de reinserción

La Fundación Acción Interna (Colombia) y Reinserta (México), son dos espejos en los que Mafer se ve al momento de imaginar su futuro. Estas dos iniciativas trabajan con privadas de libertad, en busca de brindarles apoyo, tratamiento psicológico y presentándoles oportunidades para que puedan reinsertarse de una manera efectiva a la sociedad.
“El problema es que en Guatemala los programas de reinserción social no son eficaces”, dice. “Tengo la idea de que, al salir de prisión, las personas que trabajan conmigo, continúen haciéndolo, ya que la gente les tiene desconfianza una vez tuvieron un ingreso a prisión”.
De hecho, una de las señoras con las que inició Sisu, ya está fuera de prisión, y le ayuda en diferentes actividades relacionadas con la empresa.
Aunque ahora Sisu es un pequeño proyecto, en el que Mafer hace las veces de diseñadora web, community manager y vendedora, entre otras cosas, su idea es formalizar y legalizar su negocio y así poder presentarse como una alternativa válida para todas las personas recluidas en los centros carcelarios y que deseen tener una oportunidad laboral, una vez pagada su deuda.
“Ese es el valor agregado de nuestros productos. Al comprar con nosotros, estamos apoyando a que las personas tengan esperanza de salir del hoyo en el que se encuentran. Esa es mi visión”, finalizó.
