En Guatemala, más del 50% de los desechos contaminantes de ríos y lagos son de origen sólido, ya que en el país no existe una política adecuada para su manejo.
Por ello, es importante encontrar maneras en cómo reutilizarlos y así darle solución a diferentes problemas que enfrentamos como sociedades modernas.
Ese es el caso de Isabel Amorín, una química guatemalteca que ganó notoriedad al encontrarle un uso práctico a las cáscaras de camarón, de las que, luego de varios procesos químicos, se obtiene un componente llamado quitosano, cuya utilidad es sumamente versátil y aprovechable.
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Amorín creó, en el laboratorio, un filtro capaz de limpiar las aguas contaminadas con tintes químicos en hasta un 90%. Sin embargo, no fue solo eso lo que descubrió acerca de este polímero biológico.
Aplicaciones médicas

La combinación del quitosano con otro componente natural, conocido como alginato de sodio (que se obtiene de algas marinas), ha permitido a Amorin la creación de una membrana cuyo uso se puede aplicar a heridas provocadas por quemaduras o bien en casos como el pie diabético.
«Hemos descubierto que el tejido humano se regenera a partir del componente de la cáscara de cámaron. Los resultados obtenidos hasta ahora han arrojado números de entre el 50% al 100% de regeneración en heridas provocadas por quemaduras», dice Amorin.
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Para la científica guatemalteca, este es un gran avance, no solo en el área de la ciencia, sino también en el tema ambiental, ya que los componentes que utiliza para sus pruebas se obtienen a partir de desechos orgánicos que la sociedad ya no aprovecha.
«La mayoría de las cáscaras de camarón terminan en los caudales de los ríos y generan contaminación a las fuentes de agua que afecta la salud de las personas», añade.
Investigación y financiamiento

Esta membrana, que aún está en fase de investigación, podría convertirse en un parche de uso comercial, que beneficiaría a muchas personas con dolencias relacionadas con quemaduras o con la diabétes.
«Existen otras aplicaciones que se le puede dar a este material bioquímico, como la protección de semillas, aislantes y la creación de plásticos biodegradables. Sin embargo, es importante que exista apoyo financiero para que se puedan desarrollar», concluyó.
María Isabel Amorín es parte de un programa de emprendimiento de una empresa multinacional de medicamentos, que apoya la investigación científica y social para el desarrollo de nuevas alternativas de beneficio para la población.

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