La importancia de Guatemala en Mesoámerica, territorio en el que las antiguas culturas mayas se desarrollaron y florecieron su estilo de vida y cultura durante varios siglos, ha quedado latente con los constantes descubrimientos arqueológicos que se han venido dando durante el último siglo y medio.
Sitios arqueológicos como Tikal, Mirador, Abaj Takalik, Quiriguá y otros, han presentado una serie de evidencias del nivel de sofisticación tecnológica, cultural y religiosa que tuvieron los antiguos habitantes mayas en suelo guatemalteco.

Uno de esos sitios, cuya importancia ha sido demostrada desde su descubrimiento hace más de un siglo es Cancuén. Al borde del río La Pasión, Cancuén ha dado muestras de haber sido un enlace entre las tierras altas y bajas del antiguo mundo maya.
Cancuén, lugar de serpientes
Dentro de los descubrimientos hechos en el lugar se han encontrado talleres de jade, marcadores de piedra usados para el juego de pelota maya y una de las infraestructuras reales más grandes descubiertas hasta ahora en la región de las tierras bajas de Petén, al norte de la ciudad de Guatemala.

Esta ciudad, que es conocida actualmente como “el lugar de serpientes” debido a su clima cálido y húmedo que permite la vida de estos reptiles, tuvo su época de mayor auge entre el año 300 al 950 d.C. Esto se debió a que, por su ubicación, comerciantes del altiplano y de la selva petenera pasaban por ahí en busca de cacao, plumas de quetzal y jade.
Para llegar a él hay que navegar, durante una media hora aproximadamente, sobre el Río La Pasión. Previo a ello es necesario recorrer un tramo de unas cuatro horas desde Cobán, en Alta Verapaz, camino de Chisec y Raxhurá.

El servicio de lancha lo prestan habitantes de la comunidad La Unión.
El sitio, si bien remoto y alejado, cuenta con una maravillosa infraestructura turística.
La conservación del lugar permite que veás el gran palacio de estuco, paneles en roca tallada y tumbas reales.
