No es una región que sea especialmente conocida y promocionada por los viajeros locales e internacionales. Sin embargo, el Oriente de Guatemala tiene algunas joyas escondidas que esperan por ser descubiertas.
Al igual que el resto del país, la población de esta zona manifiesta su identidad a través de su cotidianidad. Además de ello, buscan rescatar los valores y las tradiciones de la cultura Xinca a través de ceremonias de fuego, elaboración de artesanía y la recuperación de su idioma.
Sin embargo, esta lengua, cuyo origen no está relacionado con ningún idiomamaya o azteca, está en proceso de desaparecer, ya que se estima que solamente entre 100 y 125 personas lo hablan actualmente.
No existen muchos registros acerca de esta etnia. Se sabe que durante la conquista española, la mayoría de su población murió al oponerse al ejército español, mientras que los sobrevivientes fueron hechos esclavos y obligados a formar parte de la invasión a El Salvador en el siglo XIV.
Naturaleza salvaje
Además de su historia, esta región guatemalteca también tiene muchos lugares naturales que llaman la atención. Uno de ellos es la catarata Los Amates, que con una caída de 35 metros, es un espectáculo visual y auditivo que impresiona a cualquiera.
Es conocida también como el Niágara, debido a que se encuentra dentro de la finca que lleva el mismo nombre. Es un punto popular para quienes practican rapel. La mejor época para visitarla es en los meses de octubre a enero, ya que el caudal es elevado luego de la temporada de lluvias.
Colores y aromas fuera de lo común

Al pie del volcán Tecuamburro se formó una laguna de azufre conocida con el nombre de Ixpaco. Dependiendo de la hora del día, y la temporada del año, el color del agua puede variar de blanco a rosa.
De origen volcánico, esta laguna es la única de su tipo en Guatemala. Quienes la conocen, principalmente gente local, la usan como spa natural, debido a las propiedades curativas, y estéticas, de sus aguas y el barro que la rodea.
Gastronomía tradicional
El muxque es una comida hecha a partir de carne de cerdo. Este se come con tortillas de maíz blanco y se acompaña de chile jalapeño y, preferiblemente, de una cerveza.
En el mercado de Cuilapa, Lety Pineda es quien prepara «el mejor muxque» de Santa Rosa.





