Comunicadora social de profesión, Liza Mesías es una amante del arte, la literatura y la cultura y dedica sus días a mostrarle al mundo la vena creativa de Guatemala y sus habitantes.
Desde hace año y medio trabaja como presentadora para el Ministerio de Cultura y Deportes en donde realiza reportajes acerca de los rasgos culturales y artísticos de la población guatemalteca. Desde arte contemporáneo hasta las técnicas ancestrales de alfarería, Liza recorre el país en busca de historias que compartir y enseñar al mundo la pasión y la habilidad de los pueblos que conforman a esta tierra.
Además de ello, participa como voluntaria en Yo’o Guatemala, con quienes, desde hace ya 3 años, visita diferentes comunidades guatemaltecas y comparte lo que su profesión y pasión le han enseñado: el arte.
El voluntariado
Atraída desde siempre por el movimiento del voluntariado, Liza encontró un espacio adecuado para compartir su pasión y ayudar a ampliar la visión de quienes tienen pocas oportunidades de explorar el mundo. “Muchos de los niños y niñas de las áreas rurales no tienen la chance de aprender más allá de lo que les rodea”, dice. “Algunos ni siquiera conocen algo tan básico como el azul ultramarino”.
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Cada dos meses, aproximadamente, visita la comunidad de San Antonio Purulhá, al norte de Guatemala, en donde unos 2,200 niños y niñas se benefician de programas de educación, nutrición, liderazgo y salud. “Es como darles una luz. 7 de cada 10 niños están malnutridos y eso les evita poder desenvolverse adecuadamente”, añade.
Programa de arte

Pintura, lectura y escultura son algunas de las disciplinas que se les enseña. La idea no es solamente ampliar el acervo cultural de los niños y niñas, sino también enseñarles a entrar en contacto con sus emociones y darles herramientas para expresarlas.
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“Por ahí [lo emocional] es más fácil entrarles. Se ve rapidísimo cuando ellos aprenden a expresar sus sentimientos por medio de un crayón o un manchón”, dice. “Es lograr que a través del arte ellos empiecen a soñar, que es lo que, al final, nos mueve a los humanos”.
El cambio y la evolución

Madre de un pequeño de 8 años, su motivación es la de ayudar a la creación de mejores condiciones para la construcción de un mejor país. “Por medio de la cultura y el arte se puede tener una evolución en la sociedad guatemalteca, porque lo he visto”, afirma. Según Liza, muchos de los jóvenes sufren el abandono emocional y social de su entorno y buscan en las pandillas un poco de amor y aceptación.
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“A muchos de ellos no les importa lo que les ponen a hacer con tal de tener un plato de comida caliente. Para mí, trabajar con estos niños es tener menos delincuentes en las calles. El arte es una ventana que les pueda ayudar a desarrollar su creatividad. Lo único que necesitan es que se les de una oportunidad”, concluye.
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