Registran al pato coacoxtle en lago de Amatitlán 148 años después de primer registro

Historia por: Jorge Rodríguez Fotografía por: Daniel Irons/E-bird Mar 2, Mar 2021

El pato coacoxtle, (Aythya valisineria), un pato buceador, también conocido como pato lomiblanco, es una de las especies más abundantes de América del Norte. Es una especie migratoria que se reproduce al oeste de Canadá, Alaska y la región noroeste de Estados Unidos.

De acuerdo con Merlin, una herramienta digital de registro de aves impulsada por la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, el pato coacoxtle tiene “la cabeza triangular; la frente desciende sin cambios hasta el pico largo. Los machos tienen el cuerpo blanco con pecho negro y ojos rojos. Las hembras son café grisáceo opaco, con el patrón único de la cabeza y ojos café. Se reproduce en lagos y humedales. Inverna en cualquier cuerpo de agua grande con vegetación sumergida para alimentarse. Bucea frecuentemente buscando vegetación e invertebrados. Suele reunirse en grandes parvadas en época no reproductiva”.

Durante su migración, es común verlo en las regiones más al sur de Estados Unidos y en México. En algunas raras ocasiones se le ha visto en algunas islas del Caribe, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, e incluso
Europa.

Según un estudio publicado por Ceiba, una revista científica y tecnológica de la Escuela Agrícola Panamericana, Zamorano, publicada desde 1950, el pato coacoxtle fue registrado en las aguas poco profundas del lago de Amatitlán, ubicado a unos 32 km al sur de la Ciudad de Guatemala. El estudio fue realizado por el biólogo guatemalteco, Luis Trujillo, apoyado por la Asociación Amigos al Rescate del Lago de Amatitlán (AMSA).

En el documento hecho público el 1 de marzo de este año, Trujillo relata la observación de dos individuos de este pato, que nadaban “en la región noroeste del Lago de Amatitlán, muy cerca del delta del río Villalobos”, como parte del monitoreo de aves acuáticas residentes y migratorias que promueve AMSA anualmente.

“Los dos individuos se encontraban en la periferia de un grupo de entre 500–600 individuos que en su mayoría correspondían a Fulica americana Gmelin (Gruiformes: Raliidae); mezclados en este grupo se encontraban también unos pocos (< 10) Oxyura jamaicensis (Gmelin) (Anseriformes: Anatidae) y Aythya affinis (Eyton)”.

Por sus características y distribución, esta es una especie considerada rara para Guatemala, y el único registro hasta el momento se había hecho en 1866 en la región de San Miguel Dueñas, al oeste del país.

Contaminación del lago de Amatitlán

Según menciona en el estudio, Trujillo asegura que esta es apenas la segunda vez en 148 años que se registra esta especie. “En ambas ocasiones se ha tratado de individuos errantes colectados u observados en grupos mixtos compuestos por diferentes especies de aves acuáticas en lagos del centro de Guatemala”.

Lo curioso de este registro lo marca el hecho de que se dio en el lago de Amatitlán, el cuerpo de agua más contaminado del país centroamericano. Esto debido a que es el destino final de residuos orgánicos y sólidos de los municipios de de Guatemala, Mixco, Villanueva, Petapa y Villa Canales. Es por medio de los 16 afluentes del río Villalobos, que recibe el 95% de los diferentes contaminantes.

Según las autoridades de Salud guatemaltecas, en el lago de Amatitlán se han identificado microorganismos dañinos para la salud humana, como las bacterias E-Coli, causante de la diarrea, la Vibrio Cholerae, causante del cólera, y la Entamoeba Histolítica, que caracteriza a la amebiasis. 

Se estima que en un día promedio, este cuerpo de agua recibe los residuos producidos por 1.2 millones de habitantes de las zonas urbanas del centro de Guatemala.

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