Defensores de la tierra continúan siendo vulnerables ante atentados contra su vida

Historia por: Jorge Rodríguez Fotografía por: Maria Oswalt/Unsplash Mar 16, Feb 2021

“Defensores del ambiente y de los derechos de los pueblos indígenas continúan expuestos ante matanzas y amenazas de muerte en toda la región”, dice el informe anual de la organización internacional Frontline defenders. Estos ataques a los que los defensores de los derechos humanos en Latinoamérica están expuestos, incluso vienen de parte de fuerzas policiales y militares, propiciados por los estados de emergencia declarados a raíz de la crisis sanitaria provocada por el COVID-19.

“La declaración de estados de sitio en países como Chile, Colombia, El Salvador, Honduras, México y Perú, trajo a la policía y al ejército a la vida cotidiana”, añade el informe. Esto trajo como consecuencia una serie de abusos en contra de ciertos sectores vulnerables de las sociedades latinoamericanas. Frontline defenders cita la detención de 25 lideres mapuches en Chile, o el asesinato de Edwin Fernández, miembro de la Organización Fraternal Negra Hondureña (OFRANAEH), muerto por tres hombres al negarse a entregar las llaves para la puerta de entrada de la comunidad Garifuna15. Después de ese incidente, cinco líderes Garifuna fueron desaparecidos por grupos armados vestidos con atuendos policiales, y hasta la fecha se desconoce su paradero.

“La impunidad endémica en la gran mayoría de los casos de desapariciones y homicidios prácticamente garantiza la persistencia de estas violaciones”, agrega el informe.

Latinoamérica peligrosa

Fuente: Frontline Defenders

De los 10 países más peligrosos en el mundo para ser un defensor de los derechos humanos, de la tierra y de los recursos naturales, Latinoamérica es la región en donde más vidas se pierden. De los primeros 10 países reportados por Frontline defenders, seis están ubicados en el continente latinoamericano.

A pesar de la pandemia, Colombia registró un inusitado número de asesinatos en contra de defensores de la naturaleza, contabilizando 157 (53% del total de muertes en todo el mundo). Honduras y México son los siguientes países en donde más muertes se registraron (20 y 19 respectivamente). Les siguen Brasil (16), Guatemala (15) y Perú (8). Los otros países del mundo en donde la vida de los defensores corre más peligro son las Filipinas (25), Afganistán (17), Iraq (8) e India (6).

Una de las grandes preocupaciones que resalta este informe, es que una porción de los ataques se origina de parte de los propios Estados, o bien de manera directa mediante el uso de fuerza pública, o bien de manera indirecta, encubriendo o apoyando intereses particulares. “(Los) gobiernos de Perú, Honduras, México y Panamá, permitieron la continuación del desarrollo proyectos, deforestación y minería a pesar de los cierres económicos”.

En ese sentido, las medidas impuestas debido a la pandemia han sido aprovechadas por estos diferentes actores, para realizar movimientos en contra de grupos indígenas, defensores de la naturaleza y comunidades rurales, debido a la imposibilidad de reunirse y manifestarse. “Las medidas del COVID-19 (ha sido) una oportunidad para seguir adelante con el acaparamiento de tierras y los desalojos masivos, con la oposición debilitada por las restricciones y el virus”.

 

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