El mundo perdió 12.2 millones de hectáreas de bosques tropicales, a pesar de la pandemia

Historia por: Viatori Fotografía por: Dave Herring/Unsplash Mié 31, Mar 2021

En marzo del año pasado, el mundo se vio obligado a poner un alto a su rápido andar, como consecuencia de la llegada del SARS-Cov-2 a nuestras vidas. Las medidas de confinamiento que los países del planeta impusieron a sus habitantes, llevaron a que se vieran imágenes de vida silvestre rondando por las áreas urbanas.

Esto rápidamente llevó a la gente a pensar que la vida natural estaba recuperándose, y que el encierro de gran parte de la humanidad, sería una oportunidad para que el planeta se tomara un respiro, pero nada más alejado de la realidad.

Según un informe publicado por el Instituto Mundial de Recursos (WRI, por sus siglas en inglés), la pandemia de la COVID-19 no evitó que la destrucción de los bosques se detuviera. Incluso, esta aumentó un 12% en comparación con lo ocurrido durante 2019.

El documento, que está disponible en su plataforma web, da cuenta de que “los trópicos perdieron 4.2 millones de hectáreas (ha) de bosques húmedos primarios, un área similar a la de Holanda. La pérdida de estos bosques (zonas de antiguo crecimiento que son criticas para la biodiversidad y el almacenamiento de carbono) fue un 12% mayor en 2020 que en el año anterior”. En total, el WRI estima que se perdieron 12.2 millones de ha en todo el trópico mundial. En comparativa, en 2019 se reportó la pérdida de 3.6 millones de ha.

Todo esto, no solo representa la destrucción de la cobertura forestal mundial, sino que también contribuye, de manera alarmante, a la liberación de dióxido (CO2) de carbono al ambiente, lo que da paso a intensificar el efecto invernadero, que ya está causando grandes estragos en todo el globo terráqueo.

“La pérdida de estos bosques resuta en la liberación de 2.64 GigaToneladas de CO2, que es equivalente a las emisiones anuales producidas por unos 570 millones de carros, más del doble de automóviles existentes en Estados Unidos”.

La agricultura, en todas sus variantes, es la principal razón por la que se pierden los bosques, que son utilizados, ya sea para subsistencia, o bien para su venta como materia prima.

Latinoamérica en el foco del conflicto

Contrario a lo que la mayoría pensaba, las normas de confinamiento fueron utilizadas por diferentes grupos ilegales, para aprovecharse del recurso forestal en las zonas tropicales del planeta. “Reportes alrededor del mundo muestran elevados impactos asociados a las normas de confinamiento, como el incremento de cosechas ilegales (de madera) en áreas protegidas temporalmente cerradas”, añade el informe.

Otra razón del decrecimiento de la cobertura forestal, puede ser el “regreso de grandes números de personas que regresaron a zonas rurales”. A pesar de esto, las razones precisas no son claras, ya que no muestran “cambios evidentes y sistémicos” que relacionen la pérdida de bosques con lo sucedido durante la pandemia. Sin embargo, es muy probable que las políticas de recuperación post-pandemia, sí que tengan un impacto más evidente en la cobertura forestal del planeta.

En ese sentido, lo que 2020 dejó en evidencia fue que Brasil, y Latinoamérica en su conjunto, es el país en donde mayor pérdida forestal se registró. Solo en el país carioca se perdieron hasta 1.6 millones de ha de bosque (un 25% más que el año anterior). Bolivia, Perú, Colombia y México son los otros países latinoamericanos que más bosques perdieron durante el año pasado.

Además de todas las consecuencias negativas anteriormente mencionadas, la pérdida de masa forestal podría estar directamente relacionada con la sucesión de eventos como fuegos, sequías y el incremento de plagas de insectos invasores, que dañan los cultivos, entre otras cosas.

La vulnerabilidad de Centroamérica

El norte de Guatemala y la parte caribeña de Nicaragua son las zonas en donde mayor pérdida forestal se registró en 2019. Foto: Global Forest Watch

En 2020 algunas regiones de Centroamérica, como la Moskitía en Honduras, Indio Maíz en Nicaragua, y la Laguna del Tigre en Guatemala, fueron algunas de las zonas en donde el fuego hizo estragos.

Solamente en Guatemala, los incendios forestales consumieron más de 78 mil ha de bosque, los que afectaron, principalmente, las áreas protegidas del país. Honduras tuvo similar cantidad de pérdida, con unas 80 mil ha perdidas durante la temporada 2019-2020.

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