Rafting en el Río Coyolate

Al descender al final de la calle principal del micro parcelamiento El Naranjo, que se ubica en el kilómetro 105 de la carretera a Santa Lucía Cotzumalguapa, en el departamento deEscuintla, lo que se escuchaba como un murmullo se reveló cómo el fuerte rumor del Río Coyolate que pasa junto a esta comunidad.

A la llegada del grupo en el que iba, me llamó la atención el detalle que los pobladores, quienes tienen a su cargo el manejo turístico del río, ya tenían infladas ambas balsas, lo que deja en evidencia el conocimiento previo que estas personas tienen sobre este deporte.

“Bienvenidos al Naranjo y al río Coyolate, esto es rafting y si no atienden las instrucciones, puede ser peligroso”, decía Roberto Rodas, nuestro guía parado al resto del equipo que utilizaríamos.

Las medidas de seguridad son la prioridad en estos viajes. Foto: Manuel Duarte/Viatori
Las medidas de seguridad son la prioridad en estos viajes. Foto: Manuel García/Viatori

Para los menos entendidos, el rafting o balsismo es una actividad deportiva y recreativa que consiste en recorrer el cauce de ríos en la dirección de la corriente (río abajo), por lo general sobre algún tipo de embarcación o balsa. Aunque es considerada como una actividad deportiva extrema, en la actualidad también se utiliza como una herramienta para fomentar la preservación y cuidado de los ríos, así como ayudar al desarrollo de las comunidades aledañas a dichos afluentes en Guatemala.

Bueno, listos y a remar

Luego de la plática de seguridad e instrucciones empezamos el recorrido ayudados por la fuerza de la corriente del río. Poco después de nuestra salida encontramos el primer rápido que debíamos sortear. La fuerza de la turbulencia fue tal que elevó la balsa un instante para luego hacerla caer con fuerza sobre la turbulenta agua.

El rafting es una buena oportunidad para aprender trabajo en equipo. Foto: Manuel García/Viatori
El rafting es una buena oportunidad para aprender trabajo en equipo. Foto: Manuel García/Viatori

El golpe fue tan fuerte que los dos remeros del frente perdieron sus posiciones, el de la derecha cayó al río mientras que el de la izquierda cayó dentro de la balsa. “¡No se pongan nerviosos, mantengan sus lugares, remen a la orilla y allá esperamos al compañero!”, gritaba Roberto  para tranquilidad de todos.

“Tranquilo Julio, adopta la posición de seguridad y cuando baje la corriente, nada a la orilla”. Julio iba flotando en el río en la posición de seguridad hasta que pudo nadar a la orilla. Luego al subir a la balsa, nos confesó con risas que era la primera vez que se caía. Ya había practicado rafting antes.

Un instante de calma para luego aumentar la fuerza de la corriente y caer al siguiente rápido. Aquí habían piedras, la balsa se acercó peligrosamente a una, para luego ladearse y pasar junto a ella. Un susto grande, pues la piedra era tan grande como la balsa.

En momentos había que remar hacia atrás para rectificar el curso de la balsa para enfilarla en la dirección correcta, hacerla pasar entre dos piedras, que como porterías se erguían a ambos lados del cauce. En otros, la remada hacia atrás era para evitar algún troncó caído sobre el río u otros obstáculos.

El río Coyolate está catalogado como categoría 3 para la práctica del rafting. Foto: Manuel García/Viatori
El río Coyolate está catalogado como categoría 3 para la práctica del rafting. Foto: Manuel García/Viatori

La emoción y la adrenalina que se experimentan es inigualable. Él esfuerzo que se hace al remar pone a prueba todos tus músculos, y dependes de tus compañeros de equipo en la balsa así como ellos dependen de ti. Tanto para salvar tu vida, evitar ser herido, perderte y que lo mismo no les pase a ellos tampoco.

Conciencia por los ríos 

Roberto Rodas, un ex ingeniero agrónomo cambió su trabajo en un despacho por la vida al aire libre como deportista extremo y guía de rafting para R.I.O.S Guatemala. Esta ONG, cuyo nombre completo es Recreación, Investigación, Observación y Sostenibilidad es una iniciativa que se dedica a dos cosas: llevar a grupos de turistas a hacer rafting y atraer inversiones mediante la creación de programas de turismo comunitario.

Además enseñar a las comunidades aledañas a los ríos a preservar dichos afluentes y cuidarlos, para poder explotar ese recurso para beneficio de la comunidad, de manera ecológica y sustentable, a través de la práctica de este deporte extremo.

*Según Wikipedia, el río Coyolate es un corto afluente costero del suroccidente de Guatemala con una longitud de 155 km. Nace en la Sierra Madre, en el departamento de Chimaltenango y discurre en dirección del sur, atravesando la planicie costera en los departamentos de Suchitepéquez y Escuintla para desembocar en el océano Pacífico. La cuenca del Coyolate tiene una superficie de 1648 km².

Este río es considerado categoría 3 por las reglas internacionales de rafting, aunque contiene partes en donde sus rápidos llegan a ser categoría 4. En Guatemala hay varios ríos que son navegables y con potencial para desarrollar este deporte, estos son: el río Cahabon, el Nahualate, El Coyolate y el río Los Esclavos, este último, considerado  el más peligroso del país pues es categoría 4 plus.

 

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