El turismo sostenible en áreas protegidas

Ninguna actividad humana actual puede sostenerse, ni evolucionar, si esta no genera beneficio económico para quienes las ejecutan. Las áreas protegidas, y quienes las cuidan, no son ajenas a este escenario. Por ello, institutciones como el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP), el Programa de Naciones Unidas Para el Desarrollo (PNUD) y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, por sus siglas en inglés) ejecutaron el proyecto “Promoviendo el ecoturismo para fortalecer la sostenibilidad financiera del Sistema Guatemalteco de Áreas Protegidas (SIGAP)“.

Este proyecto, que se ejecutó entre los años 2013 a 2017, cuenta como logros la declaración de dos nuevas áreas protegidas, Parque Regional Municipal Mirador Rey Tepepul, en Santiago Atitlán, y la Reserva Natural Privada Comunitaria Corazón del Bosque, en Santa Lucía Utatlán. 

También se diseñaron herramientas de gestión como una guía para el cálculo del potencial turístico de un área protegida, un sistema para el monitoreo de impactos del turismo y 5 manuales de buenas prácticas de gestión de turismo sostenible.

El turismo como vehículo

Guatemala tiene un amplio potencial para generar desarrollo a través del turismo en las áreas protegidas. Es por ello que este proyecto puso énfasis en formar a las comunidades para que puedan crear las herramientas necesarias para aprovechar este potencial, siempre desde una visión sustentable.

“El turismo es un vehículo para la conservación. Sin embargo se necesita de voluntad y visión de parte de todos los involucrados”, dijo Samuel Estacuy, Director Regional Altiplano Occidental de CONAP. Desde 2010, en el país se han creado 649 negocios nuevos de turismo. Esto demuestra “el interés y una nueva visión” para invertir en temas de conservación.

Entre las recomendaciones que se realizaron, está la de crear “más rutas turísticas en áreas protegidas, integrar a los touroperadores y extrapolar los métodos de conservación del turismo sostenible a otras áreas productivas del país”, dijo Nely Herrera, analista de monitoreo y evaluación.

“El turismo no es la solución, sino una herramienta de difusión de las buenas prácticas de las comunidades dentro de las zonas protegidas”, concluyó Alejandro Calvente, coordinador del proyecto.

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