Un día de campo en Laguna Calderas

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Por muchas vueltas que le dé, no se me ocurre mejor manera de iniciar este texto diciendo que tomar la decisión de visitar la Laguna de Calderas con la única razón de pasar el día, disfrutar del atardecer y de una rica compañía es la mejor decisión que se puede hacer.

Son apenas 51 kilómetros los que separan a la ciudad de Guatemala de Calderas, fruto de una actividad geológica amable con nuestros sentidos, ya que permitió la formación de este maravilloso lugar.

Ha varias maneras de disfrutar de esta joya natural. La más usual es la de hacerlo vía el Parque Natural Calderas, un área enfocada al ecoturismo sostenible. Es, en esencia, un centro de diversiones incrustado en el medio del bosque, en el que puedes disfrutar de actividades como el Canopy Monkey Trip, un circuito de líneas que atraviesan los árboles a más de 15 metros de altura.

Vista de la Laguna Calderas, en San Vicente Pacaya. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

Además están los paseos a caballo, recorridos por la laguna en la que se puede nadar, hacer snorkeling e incluso pescar. En general es un paseo que vale la pena hacer. Para llegar al Parque Natural Calderas debes tomar la carretera hacia parte sur del país. En el km 37.5 hay que cruzar en el desvío a la derecha, camino a San Vicente Pacaya. A partir de ahí se recorren 8 kilómetros más hasta llegar al parque.

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Otras opciones

Si bien esa es una buena alternativa, la otra es hacerla por ‘la libre’. En mi caso fue una decisión luego de una rápida visita a San Vicente. La idea era simplemente disfrutar del paisaje y el rico clima, por lo que un día de campo era lo ideal. Algo para beber, un par de snacks y listos. Cualquiera de las tiendas de barrio que están al lado de la ruta son perfectas para acondicionarse.

La laguna permite la práctica de algunas actividades. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

Hay que considerar que a la laguna la rodean las aldeas Humitos, Mesillas Bajas y Mesillas Altas, por lo que hay suficientes lugares para proveerse de lo necesario. Ya con esto en la mano, una buena compañía y el deseo de descubrir nuevos escenarios para deleitar a nuestros sentidos, lo único que queda es elegir el sitio adecuado para sentarse y disfrutar de la vista, la puesta del sol y el aire puro que se respira en el lugar.

Entre charla y charla, de la nada aparecieron dos niños, Joaquín y Daniel, quienes nos ofrecieron de todo menos aburrimiento. “Yo me sé todos los precios de las lanchas, el canopy y todo lo que se puede hacer por aquí”, nos repetía Joaquín, de 9 años. “Quiero ser guía turístico”, decía.

Joaquín y Daniel fueron un complemento ideal para una tarde de charlas y relax. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

Mientras jugueteaba y se entablaba en charlas existenciales acerca de las posibilidades de probar, o no, lo que el entorno tiene para ofrecer, a la distancia una familia recorría en bote la laguna y el sonido de las aves se mezclaba con alguna melodía proveniente del pueblo. Como parte del  manejo comunitario del destino, algunas familias ofrecen almuerzos, paseos en lancha y la oportunidad de acampar en la orilla.

Es un excelente sitio para pasar la tarde y ver al sol pintar de diferentes matices la escena, o bien tomarlo como campamento base para acometer el ascenso al volcán, ya que cerca están los ingresos a los senderos del mismo.

3 comentarios en “Un día de campo en Laguna Calderas

    1. Muchas gracias Eileen por leernos y seguirnos. La idea es, y siempre será, hacer que cada persona se anime a viajar y conocer más de nuestro mundo. Es la única forma en la que podremos valorar la fragilidad e importancia de los recursos naturales.

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