Cenotes de Candelaria


Los cenotes de Candelaria son uno de los destinos más impresionantes ubicados dentro del territorio de Guatemala. Por su difícil acceso mantienen una atmósfera natural e inexplorada, que transmite una sensación de magia y espectacularidad.

Estos hundimientos de piedra caliza eran de suma importancia para los antiguos mayas, ya que los consideraban una parte esencial de su diario vivir. El término cenote proviene de la palabra maya d’zonot, que significa ‘caverna con depósito de agua’.

Nacimiento del río Lagartero, en ruta hacia los cenotes de Candelaria. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori
¿Cómo llegar?

Los cenotes se encuentran apenas a dos kilómetros de la línea divisoria entre Guatemala y México, por lo que llegar hasta ellos es un ejercicio de mucha paciencia y, sobretodo, tiempo. Son aproximadamente 400 kilómetros desde la Ciudad de Guatemala, o unas 10 horas, aproximadamente. Lo ideal, si se parte desde la ciudad o Antigua Guatemala, es hacer escala en Quetzaltenango, la cabecera departamental de Huehuetenango o explorar otras nuevas opciones como El Limonar, Jacaltenango.

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Sea cual sea tu punto de partida, debes de llegar al municipio de Nentón, Huehuetenango, y a partir de ahí te espera una hora, aproximadamente, de caminos de tierra. Lo interesante es que en el camino se puede ver el nacimiento del río Lagartero, que llega a unirse a los ríos Azul, Jordán y Grijalva en México.

Cenotes de Candelaria. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori
¿Qué me espera?

El clima en donde están los cenotes es bastante árido y caluroso, en los meses de noviembre a mayo, y mucho más húmedo y lluvioso entre mayo y octubre. Te encontrarás con paisajes rocosos y poca vegetación. 

Luego de recorrer la ruta de terracería, llegarás a una pequeña aldea llamada Jordán. Desde ahí puedes caminar, si lo deseas, unos 3 km hacia los cenotes. Llegar al primero, que tiene una apariencia, por lo general, de color turquesa está a una media hora andando. El segundo, con un color azul oscuro, otra media hora más.

Se puede acampar en el lugar e incluso hay alguna infraestructura básica, como baños y mesas para sentarse a comer y compartir.

Las aguas de los cenotes son frías, pero se puede nadar sin ningún problema. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori
Aventura natural

Llegado a este punto, lo único que queda es disfrutar de estas maravillas naturales. Aunque no son los únicos en Guatemala, también están la Poza del Macho (Petén), Sarstún (Izabal) y Hun Nal Ye (Alta Verapaz), se pueden considerar los más impresionantes. 

Ninguna visita a los cenotes será igual. Dependiendo de la época del año, el color del agua varía, así como la vegetación que los rodea. También es posible observar a diferentes tipos de aves típicas del clima de Nentón, y algunos pequeños mamíferos como lagartijas, iguanas y pequeños insectos.
Los cenotes son visitados por turistas nacionales y extranjeros. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

Aunque cualquier persona puede llegar a ellos y acceder sin ninguna restricción, solamente es necesario cancelar el precio de ingreso (Q100 por vehículo pequeño y Q200 por bus. Si entras caminando no se cobra la entrada), cada viaje cobra mayor impacto si se contrata un guía, ya sea local o general, debido a la información, datos y experiencias que cada uno de ellos comparte con el grupo.

Es importante tomar en cuenta las indicaciones de los guías. Si te vas a meter al agua, recuerda que tienes que tener un cierto nivel de experiencia. La profundidad de estos cenotes es desconocida. Sin embargo la comunidad ya cuenta con varios chalecos salvavidas para que no te pierdas la oportunidad de disfrutar de un buen chapuzón.

 

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