Wine Not?

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Si estás leyendo esto, es porque en algún momento de tu vida pasaste por esa situación incómoda donde toca catar un vino y no tienes idea de cómo hacerlo. En el caso que te animes a hacerlo probablemente tu opinión se redujo a “mmm está rico…”. Sin embargo, después de leer  estos tips tendrás las herramientas básicas para catar un vino.

¡Pero antes! Una breve explicación de cómo llegue hasta aquí:

Tras mi paso por África decidí dedicarme a la comunicación, y si bien disfruté escribiendo sobre mi experiencia como viajera, lastimosamente aún no puedo dedicarme a viajar por el mundo y escribir sobre eso.

En mi intento por llegar a los medios, me encontré con un nuevo trabajo que me encanta, soy Editora para una famosa Distribuidora de Vinos y me encontré con una nueva pasión.

Hasta hace algún tiempo no sabía ni siquiera descorchar un vino como la gente, ni digamos catar. Lo que he aprendido es que en Guatemala la cultura de vino está floreciendo, y ahora que estoy descubriendo todo lo que rodea al mundo del vino, deseo compartir todo lo que aprendo con gente que quiera disfrutarse una buena copa de vino.

Hace poco tuve la primera cata oficial con las Yolo (mi grupo de terapia de mujeres desesperadas por gozarnos la vida), y buscando ideas para hacer un Wine Tasting Party, supe que antes de hablar de vinos hay que aprender a probarlos.

Y como no aún no tengo chance de invitarlos a todos a formar parte de las famosas Yolo, aquí les dejo la primera lección que compartí con ellas: los tres pasos básicos para catar un vino.

Paso # 1: Vista, el vino también entra por los ojos

¿Tinto o Blanco? Para cualquier mortal, la respuesta es simple, mi copa o tiene vino tinto o blanco, pero la realidad es que en una copa puedes encontrar miles de posibilidades que van más allá del color.

Primero, asegúrate de tener a mano una superficie blanca, puede ser una servilleta. Al colocar la copa a contraposición de esa superficie puedes empezar a ver sus principales características visuales.

Empecemos por lo básico, observemos el vino dentro de la copa, el color que tiene, los reflejos que nos da, si está limpio o esta turbio, si es burbujeante o no. La densidad del líquido nos dice la región de donde viene, a vinos densos, regiones cálidas, regiones templadas producen vinos de menor densidad.

¿Cómo saber si un vino es más joven o más viejo? en el caso de los blancos, los más pálidos son vinos jóvenes, y el tono más fuerte de amarillo-dorado normalmente lo encontramos en vinos con crianza en madera o más evolucionados, en los tintos el color irá bajando a medida que el vino es más añejo.

 Paso # 2: Olfato, vamos a mitad del camino

Moviendo la copa surgirán distintos aromas, sea cual sea el aroma, el vino esta hecho única y exclusivamente de uva, no más (a excepción de esos vinos exóticos que buscan nuevas fusiones).

Los aromas pueden variar desde frutales, naranja, limón, pera, cerezas, notas especiadas, como canela o pimienta, hasta notas ahumadas, como cuero, madera, humo, etc. Todos estos aromas están clasificados en primarios secundarios y terciarios.

Cada familia de aromas surgirá de acuerdo al tipo de uva utilizada, región de cultivos, hasta proceso de fermentación. En vinos jóvenes predominan los aromas primarios y en vinos con un poco más de crianza surgen los aromas secundarios. Por último, de acuerdo al tiempo que pasan por barrica aparecen los aromas terciarios.

Por ello es importante entrenar el sentido del gusto curioseando aromas y sabores en cada oportunidad que tengas para ampliar la memoria olfativa y así lograr una mejor descripción de las notas que surgen en un vino.

 Paso #3: Gusto, lo mejor para el final

Vista y olfato pueden anticipar lo que viene, pero hasta no probar el contenido de tu copa no podrás dar el veredicto final.

Para hacer la cata gustativa debemos de hacer la entrada en boca y el post gusto. La dulzura en el vino es perceptible con la punta de la lengua, el nivel de alcohol al final de la garganta, los taninos suelen dar una sensación de resequedad en los labios y por último la acidez que se traduce a la sensación de agua en la boca que  persiste hasta el post gusto, al  igual que el grado de alcohol.

Una vez domines estos tres pasos estás listo para recorrer el mundo en busca de tu vino predilecto. Para mejorar tu desempeño busca expandir tu memoria olfativa lanzándote a descubrir nuevas sensaciones con comidas y fragancias exóticas.

Recuerda que no hay mejor o peor vino, es cuestión de lo que a ti te agrada sentir.

¡Hasta la próxima!

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