Uaxactún: antigua ciudad maya y actual ejemplo de conservación

El calor es sofocante y la humedad es densa. El recorrido entre la selva petenera debe de hacerse en silencio, ya que, aunque mínimo, el riesgo de encontrarse con un animal silvestre en esta región de Guatemala siempre es probable.

Según me dicen, a mí fotoperiodista citadino, aquí no importa si eres chiclero, xatero o turista, siempre hay que estar atento a los sonidos que la selva emite. A 23 kilómetros al norte de Tikal está la comunidad y sitio arqueológico Uaxactún, un lugar de gran importancia para los antiguos mayas, que en la actualidad es uno de los lugares más destacados en la conservación de la selva del Petén.

Te puede interesar: De paseo por Uaxactún

La aldea Uaxactún inicialmente fue un campamento chiclero, siendo este un negocio enfocado en la extracción de resina del árbol Chicozapote, (Manilkara zapota), para su comercialización como goma de mascar, que comenzó a existir en esta época. En ese entonces el primer campamento fue llamado San Leandro, y más tarde los chicleros descubrieron una aguada (depósito de agua) en la cual existía bambú en las afueras del campamento, por lo que le llamaron Bambunal.

Hoy es una comunidad de mil 600 personas que viven del turismo, la extracción de chicle, xate, maderas y otros recursos forestales, y son parte del programa Clima Naturaleza y Comunidades de Guatemala (CNCG), apoyado por Rainforest Alliance y  la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), que promueve la conservación de la selva, su flora y su fauna, gracias a programas de financiamiento, trabajo y educación a la población local que se ubica dentro de las áreas protegidas de la Reserva de la Biosfera Maya (RBM).

Comunidad de Uaxactún, Petén, habitada por unas 1600 personas. Foto: Manuel García/Viatori

En Uaxactún conviven 140 familias con un número no determinado de integrantes cada una, y por ser una comunidad que existe dentro de la zona de concesiones de la RBM, ha logrado obtener dos contratos de explotación natural. Este proceso promovió la creación de la Organización, Manejo y Conservación (OMYC), que es administrada por los mismos habitantes de la localidad.

Te puede interesar: Concesión forestal, un modelo a imitar

La OMYC tiene la responsabilidad de manejar integralmente 83 mil 558 hectáreas de bosque subtropical, que es la concesión forestal más grande de la RBM y la más extensa de Mesoamérica, por 25 años prorrogables. Este modelo de manejo forestal es vital para la sobrevivencia de quienes habitan esta zona, ya que la mayoría realiza trabajos de chiclero, maderero y xatero.

La extracción de productos forestales es esencial para su sobrevivencia. Foto: Manuel García/Viatori

La labor que viene realizando esta comunidad la ha llevado a convertirse en una de las más emblemáticas en el tema de conservación, ya que sus habitantes conviven con la naturaleza y la arqueología, que son sus recursos más importantes y han aprendido a protegerlos y conservarlos para que otras generaciones puedan disfrutar de ellos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *