Trabajos de la selva


El hombre camina despacio, sin hacer mucho ruido, casi como deslizándose de manera sigilosa entre la espesura verde que se levanta a su alrededor. Su paso es lento y seguro, tanto porque se fija en donde pone el pie, por seguridad, como porque en realidad no tiene prisa en llegar a donde va.

En realidad no va a ningún lado en particular. sino que explora la selva en cada paso, y cada tanto levanta la mirada y escudriña la bóveda verde que le rodea. Su mirada y atención buscan un tipo específico de árbol, el chicozapote, del cual extraerá la resina blanca (con la que se fabrica el chicle) para hacer algo de dinero.

Chiclero, Xatero, Maderero, Lagartero
Felipe Ovando Nuñez de 28 años es un joven trabajador de la extracción de chicle, en la aldea de Uaxactún. Foto: Manuel García/Viatori

Al igual que Valentín Ochaeta, personaje de la novela ‘Guayacán’ de Virgilio Rodríguez Macal, muchos de los habitantes de las aldeas más al norte de Petén se dedican a profesiones como “maderero, lagartero, cazador, pescador y xatero”.

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Son profesiones difíciles, ya que hay que adentrarse en lo profundo de la selva. Grandes mamíferos salvajes, serpientes e insectos venenosos son algunas de las dificultades que enfrentan quienes sobreviven con ellas. Pero, a diferencia de lo vivido por Valentín Ochaeta, hoy cada una de estas actividades tienen un lado conservacionista y proteccionista de los recursos naturales.

Los habitantes de Petén se abastecen mediante lanchas. Foto: Manuel García/Viatori

Ya sea por tradición, o por necesidad, el hombre petenero actual continúa adentrándose en la selva. Su aldea, seguramente, está dentro de la Reserva Biósfera Maya (RBM), y cuenta con el apoyo de organizaciones no gubernamentales como Rainforest Alliance,  quiénes mantienen vivos estos trabajos, como una manera de proteger y conservar el bosque.

Aunque no pareciera, a la par de los mismos riesgos que la selva tiene preparados, hay un acompañamiento que dignifica, reconoce y preserva estas actividades laborales artesanales. El hombre, y la mujer, petenero está respaldado por proyectos como Clima, Naturaleza y Comunidades de Guatemala (CNCG), que ayuda a tener una idea integral de la selva, los recursos naturales y las comunidades que habitan estas zonas.

El hombre como un recurso valioso
La extracción de chicle es una fuente de ingreso y desarrollo para las comunidades de Petén. Foto: Manuel García/Viatori

Estar tres meses dentro de la selva, a la merced de todos los peligros que representa, ya no solo es visto como una actividad laboral de riesgo. Al buscar y explotar el árbol de chicozapote, el hombre petenero forma parte de un concepto innovador de conservación. La extracción sostenible dentro de las zonas protegidas permite generar desarrollo económico a las comunidades, crear defensas naturales en contra del avance de la frontera agrícola y el narcotráfico y crear conciencia en los habitantes del lugar.

El hombre y la mujer petenera de hoy mantienen su herencia cultural al continuar con estos trabajos artesanales. Al igual que Valentín Ochaeta, encontrarán la felicidad y tranquilidad rodeados de los sonidos de la naturaleza. Comen y permiten el crecimiento de sus familias a partir de lo que las tierra les brinda y lo hacen mediante buenas prácticas que permiten la conservación de los recursos naturales.

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