Ser viajero en Guatemala

Guatemala no es un país fácil, para casi nada. Quien tenga un mínimo conocimiento de él, lo sabrá con solo escuchar “Guate”. Desigualdad social y económica, corrupción política, violencia común, narcotráfico, hambruna. Si lo imaginas, en Guatemala lo encuentras.

Todas esas palabras asociadas con un país cuyo segundo gran ingreso económico es el turismo podría no ser apropiado ¿o sí?

Por ejemplo: cuando pienso en lugares como la India, Tailandia, México o Jamaica, además de las típicas imágenes de cada uno de estos destinos, también pienso en caos, ruido, riesgos y una sensación general de aventura. En esos países, como en Guatemala, la experiencia de moverse por sus calles, montarse en su transporte público, caminar por sus mercados es, y ha de ser, tanto, o más, emocionante que sacarse una selfie en alguno de sus icónicos sitios.

Las dificultades de Guatemala

 

Son tantas que no sé ni por dónde empezar. Lejos de las de índole política, económica y social (sí acaso se pudiera obviarlas), hay algunas que resaltan para lo que concierne a un viajero usual o casual.

Lo primero son las carreteras. La red vial guatemalteca está, por ponerlo de manera sutil, en pésimas condiciones. La única ruta que puede decirse que está en buenas condiciones es la que lleva de la Ciudad de Guatemala a Antigua y, tal vez, de la capital a Monterrico. Las demás, especialmente en la Costa Sur, pondrán, siempre, a prueba tu paciencia y tolerancia.

Luego el sistema de transporte público. Es colorido, sí, pero inseguro, ruidoso, incómodo e ineficiente. Puedo mencionar también en los precios de algunos servicios, la calidad y dedicación del personal, particularmente en destinos mucho más desarrollados. A veces pareciera que uno está obligado a pagar por algo, sin importar si está bien hecho o no.

Debido a que el clima social en el país es complejo, no es raro que existan manifestaciones, bloqueos o algún tipo similar de expresión popular. Eso hace que un recorrido de una, o dos horas, pueda alargarse hasta las cuatro horas.

Los beneficios 

La gente en Guatemala es maravillosa. Foto: Viatori

Y aunque, como todo en la vida, yo podría extenderme hasta la eternidad señalando las carencias del país número 125 en Desarrollo Humano, lo cierto es que hay mucho por experimentar.

Lo primero es su gente. A pesar de todas esas adversidades históricas que se viven a diario en Guatemala, las personas que te encuentras es de lo mejor. Te regalan siempre sonrisas. En sus comunidades te dan el trato VIP.

Luego están sus paisajes naturales. Grandes y verdes valles, montañas y cerros con su propia alma. La cultura y espiritualidad de sus pueblos. La comida, sus tradiciones, la solemnidad con la que se vive el día a día. Sus volcanes y sus bosques llenos de vida.

Mi lugar favorito es Livingston. Aunque la primera diferencia es evidente, en cuanto al color de la piel, lo que más me gusta de este lugar es su vibra distendida, su alegría para afrontar cada día y la comida tan espectacular que tienen. Eso sin contar la fusión de culturas que se vive ahí.

En definitiva, hay muchas historias por contar. En Viatori te podrás encontrar muchas de ellas, además de destinos y otras curiosidades de este país que, con sus más y con sus menos, siempre encuentra la manera de atraparte y regalarte su vida y su alegría para hacerte sentir bien.

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