Qué esperar al visitar el Área Ixil

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Eran las 6 de la mañana cuando el bus partió, en una gira organizada por el Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT), del Mercado de Artesanías en la Ciudad de Guatemala con destino al Área Ixil, en el departamento de Quiché, al oeste del país. Aunque solamente son 247 km lo que separa ambos sitios, me esperaba un viaje de unas seis horas y media, para realizar una visita de tres días a esta zona.

Luego de visitar Chichicastenango en otra ocasión, y de leer y ver mucha publicidad y artículos acerca de lo que podía encontrar, tenía muchas expectativas al respecto. Sus artesanías, su comida, lo verde y frondoso de sus paisajes y, particularmente, la cotidianidad  de una etnia que es una de las más pequeñas de toda Centroamérica. Sin embargo nada de eso me preparó para la sensación de intensidad y autoreflexión que sentí durante este viaje. 

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Vista del municipio de San Juan Cotzal, en el Área Ixil, Quiché. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori
Historia viva

A finales de la década de 1970 e inicios de 1980, Quiché sufrió gravemente la realidad de la guerra interna que vivió Guatemala durante 36 años. Masacres, desapariciones, poblaciones movilizadas. No hay un solo lugar de este departamento que no haya sufrido la crudeza y violencia de la guerra.

El Área Ixil, conformada por los municipios de Nebaj, San Juan Cotzal y San Gaspar Chajul, fue una de las más golpeadas por este conflicto. “A mi abuelo lo machetearon parte por parte y lo dejaron tirado en la milpa”, me contó Diego Guzaro, administrador del Museo de Arqueología de Nebaj. “Después de que desaparecieron a mi papá, tuvimos que mudarnos a la capital”, cuenta Ninett de Azzari, de la Finca Mil Amores, en Acul, Nebaj. Relatos que hicieron aflorar muchas preguntas en mi cabeza.

A la fecha aún se desconoce el paradero de muchas personas desaparecidas en los años de la guerra. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

Según el Informe de la Recuperación de la Memoria Histórica (REHMI) en Quiché se registraron al menos 200 masacres durante el conflicto armado interno. Especialmente brutales fueron los inicios de la década de 1980.

Espiritualidad y sincretismo

Me parece claro que esa historia llena de sangre, violencia y sufrimiento inspira manifestaciones espirituales y culturales cargadas de emotividad que sus habitantes guardan con mucho recelo.

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El Segundo Viernes de Cuaresma, las calles de Chajul se ven desbordadas por la visita de miles de peregrinos de todo el occidente guatemalteco en busca del Cristo Nazareno de Chajul. Es un espectáculo impresionante. Las luces, los colores, los rostros de esperanza, pero también el cuidado que tienen los locales por celebrar esta festividad con el mayor respeto posible.

La iglesia de Chajul recibe miles de visitantes de todo el occidente guatemalteco el Segundo Viernes de Cuaresma. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

 

Alrededor de la zona donde habitan los Ixil, existen muchos lugares sagrados en donde también se celebran rituales mayas. “Son nuestros guías y se manifiestan en ciertos lugares que consideramos sagrados”, nos contaba nuestro guía espiritual mientras se alistaba a agradecer, mediante el fuego, a los cargadores del día.

Naturaleza y reflexión

A los españoles de la colonia, en el siglo XVI, les tomó cerca de un año poder doblegar la resistencia Ixil para poder reclamar sus territorios e imponer sus creencias religiosas. Esto debido al tipo de terrenos y paisajes que rodean al área.

La Cascada de Chichel es una de tantas maravillas naturales que se pueden disfrutar en el Área Ixil. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

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Cinco siglos después, esos mismos paisajes se presentan hoy como una bendición para quien busca reconectarse y maravillarse con las bellezas de nuestro planeta. Cascadas de más de 100 metros, praderas verdes y un clima maravilloso, todo reunido y escondido a la espera de ser descubierto por quien así lo desee.

Finalmente puedo decir que las expectativas se vieron superadas. Probé el famoso Boxbol, recorrí los mercados tradicionales de la zona, me maravillé con el colorido de sus frutas y verduras, de sus tejidos y de sus paisajes.

Una mujer Ixil sostiene un platillo de Boxbol (masa de maíz envuelta en hojas de Ayote). Foto Jorge Rodríguez/Viatori

Al terminar mi visita, me quedé con la reflexión de que con una historia reciente muy conmovedora, el Área Ixil es un destino que te lleva, indudablemente, a reflexionar los contrastes que la vida tiene y lo complicado que suele ser el día a día en Guatemala.

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Para conocer más acerca de este lugar visita la página web Paseo Guatemala y su página de Facebook.

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