La romería de la Virgen de los Ángeles

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La romería de la Virgen de Los Ángeles es una tradición estrictamente católica, pero no por ello puede ser disfrutada por cualquier persona que visite Costa Rica. Consiste en una peregrinación hacia la Basílica de los Ángeles ubicada en la Provincia de Cartago, al sur de San José, con el fin de rendir honor a la Virgen de Los Ángeles (nombrada por el Papa Juan Pablo II, Patrona de Costa Rica).

Para quien sale de San José es una caminata de unas 5-6 horas (22 km.). Pero los devotos a esta virgen son muchos y viven en todo el país, por lo que empiezan su peregrinación desde mucho más lejos y recorren más kilómetros para visitarla.

Esta peregrinación comenzó a celebrarse a finales del siglo XIX y el día 2 de agosto es el más importante, cuando se oficia una misa solemne con la presencia de la Diócesis y autoridades de Estado, así como la gran cantidad de fieles que llegan de todas partes del país.

La Virgen de los Ángeles es la Patrona de Costa Rica. Foto: Nathalie Vigia/Viatori
La Virgen de los Ángeles es la Patrona de Costa Rica. Foto: Nathalie Vigia/Viatori

La celebración se ha convertido en algo tradicional en la cultura tica que la cantidad de gente que realiza la peregrinación puede alcanzar a los 2 millones, y por esto he querido conocer más de cerca esta costumbre.

Comienza el recorrido

Empecé la caminata sin saber dónde empezar ni qué esperar. Con el bolso lleno de frutas, aguas y ropa para la lluvia, a las 7 de la mañana del 1 de agosto, estaba lista en la calle principal para empezar a caminar. Me impresionó mucho ver, a esta hora, que las calles ya estaban llenas de personas caminando. También me di cuenta que todo está bien organizado, ya que puedes encontrar gente que vende agua, frutas, sombrillas, gorras y protectores solares. Hasta está la Cruz Roja está lista para atender cualquier persona y problema durante el camino.

Después de los primeros 40 minutos veo a mi alrededor gente de todo tipo: hay parejas que caminan tomados de la mano, gente que camina sin zapatos, otros que llevan 3 días caminando, familias con sus hijos que van a un ritmo mucho más lento. Paso cerca de gente que reza para encontrar la fuerza para seguir caminando, e incluso veo a un señor con muletas y a quien animo a seguir.

A pie o en bicicleta, los peregrinos anhelan la llegada a la Basílica. Foto: Nathalie Vigia/Viatori
A pie o en bicicleta, los peregrinos anhelan la llegada a la Basílica. Foto: Nathalie Vigia/Viatori

Durante el trayecto aprendí que la mayoría camina para pedir y agradecer algo a la imagen de la Virgen. Muchos de ellos dicen que luego de realizar esta especie de “ofrenda (la peregrinación)” se les ha concedido el milagro solicitado.

Comprendí que el acto de caminar estas distancias es fundamental para quien peregrina, porque es durante el recorrido que cada uno, creyente o no, experimenta en su corazón interrogantes profundas que solamente la fe puede ayudar a aclarar.

La recompensa

Después de 5 horas de haber salido de casa, alrededor del mediodía, llego a la famosa basílica y me encuentro con una multitud de gente que ya está ahí, descansando, buscando una sombra, comiendo y disfrutando el tiempo entre amigos y familiares.

Basílica de Los Ángeles, Cartago, Costa Rica. Foto: Nathalie Vigia/Viatori
Basílica de Los Ángeles, Cartago, Costa Rica. Foto: Nathalie Vigia/Viatori

Entrar a la iglesia es la última fase para terminar el peregrinaje. La mayoría entra de rodillas hasta el altar de la Virgen. Constantemente se puede ver a niños, jóvenes (y no tan jóvenes) y familias enteras caminando de rodillas como señal de agradecimiento y devoción a la Reina de los Ángeles.

Este es el punto más impresionante del recorrido, ya que para la gran mayoría es el encuentro con Dios y la Virgen que se manifiesta mediante la oración, silencio, contemplación de la imagen, recibir el perdón, obtener las indulgencias, etc.

Como es costumbre, los peregrinos ingresan a la iglesia de rodillas. Foto: Nathalie Vigia/Viatori
Como es costumbre, los peregrinos ingresan a la iglesia de rodillas. Foto: Nathalie Vigia/Viatori

Salgo de la iglesia diferente, satisfecha, agradecida también por todo lo que he podido vivir y por mi salud. Salgo con un conocimiento mayor de esta tradición tica y es evidente que Costa Rica, como mucho países de Centroamérica, es un país con mucha cultura y devota a su tradiciones.

Me doy cuenta que Costa Rica no es solo naturaleza, este evento lo comprueba.

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