Jalada de la piedra

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En Costa Rica existen comunidades indígenas que aun celebran y muestran al mundo sus tradiciones y su cultura. En Bribrí, Talamanca, en el marco del festival cultural Akkue, se realiza el día 1 de octubre el ritual conocido como ‘la jalada de piedra’, que consiste en trasladar una piedra consagrada por más de un kilómetro.

Para la cultura Bribrí, esto simboliza el trabajo en equipo y es una tarea en la que participan aproximadamente 200 personas (hombres y mujeres), que cargan sobre sus hombros una enorme roca que pesa entre 1.500 y 4.400 lbs, la que se traslada en una especie de malla, o red, hecha de palos y bejucos.

“La piedra para nosotros es una materia viva” dice Danilo Layan, uno de los organizadores de la actividad. “Es un instrumento sagrado” al que se le rinde tributo durante un recorrido de un kilómetro aproximadamente.

Un chaman elige y bendice la piedra. Foto: Natalia Vigini/Viatori
Un chaman elige y bendice la piedra. Foto: Natalia Vigini/Viatori

La piedra de moler tiene que ser grande y plana. Se realizan ceremonias y ritos con canticos y bailes para agradecer a la Madre Tierra y a la piedra, la que es elegida por el Chaman de la comunidad. Luego de esto se empieza con el recorrido. Los hombres la cargan en los hombros, mientras las mujeres al frente abren camino y dan el ritmo.

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Como muchas de las cosas que conozco en Costa Rica, esta fue la primera vez que participe en algo como esto. Fue muy interesante poder presenciar algo que para ellos es un momento importante de conexión con la naturaleza y con toda la comunidad. Es algo muy curioso ya que los hombres gritan constantemente por el esfuerzo, y para animarse a sí mismos y encontrar la fuerza física dentro de ellos, mientras que las mujeres, con sus cantos y baile, aúpan a los hombres.

Un hombre en Bribrí, Talamanca, descansa durante el ritual conocido como 'Jalada de Piedra'. Foto: Natalia Vigini/Viatori
Un hombre en Bribrí, Talamanca, descansa durante el ritual conocido como ‘Jalada de Piedra’. Foto: Natalia Vigini/Viatori

Por lo pesado de la roca el ritmo es rápido y en cada pausa, las mujeres ofrecen chicha, un fermento hecho a partir de maíz molido, bebida popular en toda Centroamérica por sus efectos embriagantes. Para que quien carga la piedra la idea de la chicha es para recobrar fuerzas y, sobre todo, sentir su efecto y poder seguir con más ánimo. Es una bebida sagrada y al beberla es como un acto de pedir ayuda a los dioses.

Sigo el ritmo de esta procesión corriendo atrás de la gente e intentando hacer unas cuantas fotos entre rocas y barro en el camino. No es fácil, pues hay mucha más gente detrás de la procesión, pero es emocionante poder seguir y ser parte de esta tradición indígena.

Durante los descansos, los hombres beben 'chicha', una bebida fermentada a base de maíz. Foto: Natalia Vigini/Viatori
Durante los descansos, los hombres beben ‘chicha’, una bebida fermentada a base de maíz. Foto: Natalia Vigini/Viatori

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El esfuerzo es mucho sobre todo en un día soleado como hoy, pero todos juntos consiguen seguir adelante con un ritmo muy elevado. Esta es exactamente la idea simbólica de esta jalada de piedra.”Trabajando juntos se puede conseguir grandes cosas” y es una ocasión para poder reunir la comunidad y valorizar su propia cultura como indígenas.

Después de más o menos 2 horas llegamos todos al centro del pueblo donde la piedra es nuevamente acto de agradecimientos y bendiciones. La roca luego es usada tradicionalmente para moler cacao, café y maíz.

Las mujeres son parte esencial del rito desde el inicio hasta el final. Foto: Natalia Vigini/Viatori
Las mujeres son parte esencial del rito desde el inicio hasta el final. Foto: Natalia Vigini/Viatori

Así finalmente termina la jalada de piedra, entre sudor, sonrisas y mucha chica.

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