Ciudad Hidalgo, la ciudad a 200 pesos de distancia

Parado en Tecún Umán, pueblo fronterizo guatemalteco con México, negociaba con un piloto de mototaxi, de quien no recuerdo el nombre, aunque en realidad tal vez nunca me lo dijo, que el podía conseguirme un permiso de tres días que se requiere que todo centroamericano tenga para poder ingresar y permanecer en suelo mexicano.

Con su marcado acento mexicano chiapaneco, muy parecido al acento de guatemalteco, me dijo “chales buey, no te preocupes, verás que si te lo consigo y podés pasar la frontera”.

A mí se me había olvidado pedirlo en la embajada de la ciudad de Guatemala, y ya al estar en la frontera me lo habían exigido. Con mi cara de citadino mequetrefe solamente balbuceaba que era “fotógrafo” y que “debía pasar la frontera para hacer un trabajo documental en Chiapas”.

Había intentado entrar por La Mesilla, en Huehuetenango, sin suerte, por lo que tuve que bajar a Tecún Umán, en San Marcos, con la esperanza de poder pasar por ahí. El del bicitaxi me pidió 200 pesos mexicanos, uno para él y el otro para el agente fronterizo que me iba a hacer el permiso. Se fue por unos 20 minutos en en busca del permiso, tiempo en el que supuse que me había visto la cara.

Pero logré lo que buscaba. Ya con el permiso en la bolsa me embarqué en una balsa artesanal, llamada cámara, que se utiliza para cruzar el río Suchiate, que marca la frontera sur entre México y Guatemala, y llegué a Ciudad Hidalgo, la primera ciudad que uno pisa al cruzar el río.

Fundada en 1882 cuando se fijaron oficialmente los límites entre México y Guatemala. El límite natural lo marcó el Río Suchiate, esto tuvo como consecuencia la cesión a la nación centroamericana de la entonces llamada Villa de Ayutla, hoy Tecún Umán, y habitantes mexicanos de ella que no quisieron perder su nacionalidad resolvieron cruzar el río y establecer una nueva población en México, en tierras de antigua Hacienda de Los Cerros en la margen derecha del Río Suchiate.

Inicialmente se le conoció a ese nuevo poblado como Mariscal, luego  Mariscal Suchiate y finalmente se quedó en Suchiate. El 24 de julio de 1952 el gobernador Francisco J. Grajales la elevó a la categoría de ciudad, dándole desde entonces el nombre de Ciudad Hidalgo.

Ciudad Hidalgo es muy parecida a una mezcla entre Tecún Umán y el Puerto de San José, al sur de Guatemala. Es un municipio muy caluroso y cercado al mar.

Al bajarme de la cámara y dirigirme al área de revisión fronteriza fui recibido por una patrulla de hoscos soldados que revisaban la mercadería, la papelería y todo aquel que deseaba ingresar a tierra mexicana. Revisaron mis papeles y mi equipo fotográfico, vieron que todo estaba en orden y me indicaron que podía continuar.

Había logrado entrar a suelo mexicano, a pesar de todo, y hasta había logrado realizar un par de fotografías en la entrada de Ciudad Hidalgo del río Suchiate.

Interesante, pues justo en el área en donde los soldados revisan a los pasajeros que vienen y van de la frontera, está construido un muro que conduce a una única entrada en todo el margen del río por una extensión de 10 kilómetros, por lo que el tráfico de bienes y personas pareciera ser de fácil control, pero obviamente eso no es así. Yo logré pasar la frontera por apenas 200 pesos.

Después de ese muro, hay un  mercado comunal con un extraño monumento de una cabeza maya. A la salida del mercado, en las calles atestadas de restaurantes, cafeterías y tiendas, hileras de transporte colectivo, desde combis, taxis hasta bicitaxis y tuk-tuks, esperan a los visitantes que han logrado cruzar el Suchiate y el puesto fronterizo.

A 37 kilómetros de ahí me esperaba mi siguiente destino; Tapachula.

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