Cerro de las flores

Con el deseo de conocer un restaurante popular al este de la ciudad de Antigua Guatemala, me encaminé en un trayecto entretenido y divertido sin imaginar que, a veces, y sólo a veces, hay viajes en donde el recorrido es algo igual de divertido que el destino.

 

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Este viaje a Antigua fue algo atípico para mí desde el principio. Por tercera o cuarta vez en mi vida llegué a ella por la RN14 (que va de Escuintla hacia la ciudad colonial), una ruta con un panorama escénico mágico. En todo el trayecto se va acompañado por la grandeza de los volcanes de Fuego y Agua. 

Al pasar por Ciudad Vieja, tomé el camino hacia Santa María de Jesús, convencido de que era hacia donde debía de dirigirme. Incluso puse el nombre de mi destino en Google Maps y, junto a quien me acompañaba, entendí que íba en el camino correcto. Con árboles de níspero, café y otras especies a ambos lados de la ruta rural, se atraviesan los pueblos de Santa Ana, San Cristóbal el Bajo, Santa Catarina Bobadilla, San Pedro Las Huertas y  San Juan El Obispo.

Bienvenida en idioma élfico, que se habla en los libros de ‘El Señor de los Anillos’. Foto: Jorge Rodríguez/Vitaori
La cruda realidad
Después de cerca de 20 minutos conduciendo y sin rastros de encontrar nuestro destino, la realidad fue que no sólo no estábamos cerca de él, sino que estábamos al lado opuesto a donde debíamos de ir.
Para llegar a la Cumbre de las Flores desde el centro de Antigua, hay que dirigirse al Cerro de la Cruz, al este de la ciudad y luego recorrer unos 7 km. hasta llegar a él. 

Para ser justos, las indicaciones del sitio web del restaurante son algo confusas, pero finalmente y con la ayuda de Horacio, dueño de una chicharronera local, y sus contactos enfilamos de nuevo hacia nuestro destino.

Ruta panorámica

A 20 minutos de Antigua Guatemala, 7 km al este del Cerro de la Cruz y a 2400 metros sobre el nivel del mar está la llamada “Cumbre de las Flores“, según leía en un sitio web, desde ahí se puede tener la vista de hasta 5 volcanes del occidente guatemalteco, así como una pequeña probada del altiplano del país.

Para llegar al restaurante se pasa por pequeñas rutas rurales. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

Para llegar al famoso restaurante hay que estacionar el auto en la parte baja de la montaña y caminar por unos 45 minutos. La caminata es de dificultad media pero es posible hacerla sin ningún problema (también hay vehículos que llevan hacia el lugar).

Además de estar rodeado de mucho verde, hay unas vistas impresionantes de las pequeñas aldeas, sus actividades diarias en sus cultivos y pequeñas granjas, que contrastan con lujosas construcciones.

También se puede hacer el recorrido en autos, aunque es más divertida la caminata por los cultivos del lugar. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

Lo agradable de viajes como este es que hay una sensación latente de que todo lo que te rodea hace que, inevitablemente, uno esboce grandes sonrisas de satisfacción, admiración y tranquilidad. 

Sentarse en una banca, en la yerba o solamente caminar en el pequeño camino de tierra ya es suficiente para conectar con el entorno. Después de unas horas, decidimos bajar de nuevo y una leve lluvia nos acompañó de vuelta, haciendo que los aromas se intensificaran.

Vista panorámica de ‘La Cumbre de las Flores’, Antigua Guatemala. Foto: Jorge Rodríguez/Viatori

En definitiva, este fue uno de esos viajes en los que el destino es tan impresionante como la travesía en sí.

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