¿Alguna vez te has detenido a escuchar un paisaje?

Siempre imaginé un paisaje como las pinturas del lago de Atitlán o las fotografías de la cima de los volcanes Agua, Fuego y Acatenango. No fue sino hasta que escuché acerca del ‘paisaje sonoro’ cuando empecé a interesarme por el estudio de los sonidos de la naturaleza. Fue así como descubrí que los paisajes son mucho más que lo que percibimos con nuestra vista y que cada paisaje tiene, por decirlo de una manera, su propia huella dactilar acústica.

El paisaje sonoro


El paisaje sonoro es una combinación de todos los sonidos que provienen del paisaje. Esto incluye sonidos producidos por los seres vivos (biofonías), naturales no biológicos (geofonías) y generados por el ser humano (antropofonías).

Para ponerlo más simple, las biofonías son los cantos de las aves, el croar de las ranas y los chirridos de los insectos. Las geofonías son los sonidos del viento, la lluvia, los ríos y las olas del mar son sonidos no biológicos que produce la naturaleza. Finalmente, las antropofonías son aquellos generados por la actividad humana como el ruido de los carros, aviones e incluso el sonido de nuestra voz.

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Todos ellos interactúan diariamente y cada uno de ellos tiene un impacto sobre lo que vemos, escuchamos y sentimos. Recientemente se están conociendo datos acerca del valor ecológico y social de los paisajes sonoros, ya que proveen beneficios para las personas y los ecosistemas.

Nuestro impacto sobre los ecosistemas
Parque Nacional Braulio Carrillo, Costa Rica. Foto: Varinia Sagastume/Viatori

Para nosotros el ruido parece inofensivo y suele pasar desapercibido, en un ambiente natural el ruido puede incluso alterar el canto de las aves. Mi último viaje fue al Parque Nacional Braulio Carrillo, el parque nacional más grande de Costa Rica y lo atraviesa una de las carreteras más transitadas del país.

Ante mis ojos, exuberante vegetación, árboles altísimos y un paisaje espectacular. Ante mis oídos el ruido constante de vehículos a alta velocidad y bocinas advirtiendo el paso de buses y camiones en la carretera. El lugar cumplió mis expectativas sobre el entorno visual, pero lo que vi no coincidía para nada con el paisaje sonoro que esperaba y mis ganas de escuchar aves. Para un viajero amante de la naturaleza como yo, la evaluación de un lugar y mi experiencia se ven afectadas por lo que percibo con cada uno de mis sentidos.

¿Qué hacer?
Foto: Fredy Achu/Viatori

Para evitar que el desarrollo humano interfiera con los procesos naturales de los ecosistemas silvestres, sí que podemos tomar algunas acciones la próxima vez que visitemos uno de estos lugares.

Evitar poner música a todo volumen o incluso hacer una caminata un poco más larga para no llevar el carro, son pequeños cambios que van a permitirnos apreciar mejor un paisaje y vivir una mejor experiencia sin afectar de forma negativa el ambiente natural y a los animales que viven allí.

Recordemos que cada sitio cultural, histórico y natural transmite sonidos únicos del paisaje que conectan a las personas con ese lugar, hagamos lo posible por no alterarlo. Así que la próxima vez que visites un lugar y tengas ante ti un paisaje, detente un momento, cierra los ojos y escucha.

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