La Quema del Diablo

De niño recuerdo que el mes que esperaba con más ansias era diciembre. No solo porqué es el mes por excelencia de la época navideña, sino también por todo lo que prometía que podía hacer durante este tiempo. No solo descansar de tener que madrugar para ir a estudiar sino también porque podía quemar juegos pirotécnicos, escribir mi carta a Santa Claus (si, si creía en él, vaya), y esperar la Nochebuena y navidad por la expectativa de mis regalos, sino también porque podía viajar a donde mi abuelita, Julia…